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San Valentín, otro santo que tampoco existió

Diostuitero nos cuenta el verdadero origen de San Valentín y explica el origen de esta fiesta.

San valentín

pixabay San valentín

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Este domingo es San Valentín, para mí la fecha menos romántica del año, porque, ¿qué tiene de romántico o especial hacer algo que todo el mundo está haciendo a la vez el mismo día?

El amor no sabemos si existe, siglos se lleva debatiendo sobre el tema, lo que está claro es que San Valentín no. Tan claro tiene la Iglesia que solo se trata de una leyenda que lo eliminaron del santoral en 1969. Sí, hijos míos, Mayo del 68 no sólo trajo el amor libre, sino que se cargó al pelmazo de San Valentín.

Hay varias leyendas distintas sobre quién fue este supuesto santo. La más popular dice que era un tipo que casaba a soldados con sus damas en las cárceles romanas, en una época en que el cristianismo fue perseguido. Incluso se afirma que le regaló un papelito a una joven ciega que decía "Tu Valentín" y con ello recobró la vista. A San Valentín el amor le hizo perder la cabeza: murió decapitado.

La Iglesia vio pronto una oportunidad en la devoción a este personaje para sustituir unas fiestas romanas con tintes BDSM muy populares: las lupercales, en las que se sacrificaban perros y cabras para desollarlos y con la piel hacer látigos con los que azotar a las mujeres para asegurar su fertilidad. Entre que te azoten con un látigo de piel de cabra o te regalen una colonia debo reconocer que el cambio que introdujo el cristianismo fue un progreso.

Esta fiesta se estuvo celebrando de forma oficial en el catolicismo hasta 1969, como dije, en que se eliminó de un plumazo por el Concilio Vaticano II y ya pasó a ser competencia exclusiva de los centros comerciales.

La Iglesia Ortodoxa Rusa siempre ha sido muy crítica con San Valentín y celebra su propia fiesta de los enamorados el 8 de julio, el Día de la Familia, la Amistad y la Fidelidad. Ese día lo tienen dedicado a la competencia de San Valentín, los santos Pedro y Fevronia, patrones de la familia y el matrimonio. La historia cuenta que Pedro era el príncipe de una ciudad que se enamoró de una campesina y ante las exigencias de los nobles, prefirió renunciar a su reinado antes que dejar a su amada. Algo así como lo del Rey Eduardo VIII de Inglaterra y Wallis Simpson pero en el siglo XIII y con menos pasta.

En todo caso, y aunque sea un camelo como todo, aprovechad este 14 de febrero para repartir un poco de cariño a quien tengáis más cerca. Y recordad:

"Sólo se ama lo que no se posee totalmente". Marcel Proust.

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