Estoy acostumbrado a escuchar todo tipo de oraciones, pero sin duda una de las más esperpénticas es la que da título a este artículo. Resulta que mucha gente cuando no encuentra una cosa le hace un nudo a un pañuelo con una cuerda, de forma que represente lo testículos del pobre santo y le reza de tal manera:

"San Cucufato, San Cucufato, los cojones te ato y hasta que no lo encuentres no te los desato".

Yo si fuera San Cucufato en lugar de econtrarles el objeto perdido les denunciaba por coacciones y amenazas, pero él sabrá lo que hace con su parroquia. Porque San Cucufato era un tipo algo masoquista.

Su gran ilusión era ser mártir, pero como a mí también me gusta tocar los cojones, no se lo concedía. La leyenda dice que San Cucufato predicó el cristianismo allá por el siglo III por la zona de Ampurias. Ya digo que quería ser mártir, y tuvo la suerte de que le sacaran las tripas, pero según dice la tradición ese día no se debía haber levantado muy católico porque se las volvió a meter como si nada y se las cosió con un cordón. Después le condenaron a la hoguera, pero solo por fastidiarle lancé u soplo divino y se apagaran las llamas.

Le encerraron en la mazmorra pero sus carceleros se convirtieron al cristianismo. Finalmente, un buen día, vio cumplido su deseo y murió degollado.

Después de todo lo que le costó ser mártir, sus seguidores se llevaron un buen susto cuando vieron que su nombre había sido excluido en 2001 del Martirologio Romano. Sin embargo, fue una falsa alarma, ya que el santo sí había sido incluido, pero con su nombre latino de "Cucuphas", en lugar de "Cugat" o "Cucufato".

San Cucufato dio nombre a lo localidad de San Cugat del Vallés ( provincia de Barcelona), un sitio muy bonito donde en 1983 se establecieron los famosos estudios de TVE, y desde donde se han hecho programas como el Saber y Ganar de alguien que nunca podría ser mártir porque es inmortal: Jordi Hurtado.

Si vais por allí, no dejéis de visitar el precioso Monasterio de San Cugat, histórico lugar que en 1938 llegó a albergar una sesión de las Cortes de la II República, y donde reposan los huesos del santo ( no sabemos si sus testículos también).

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