Después de siglos de censura y prohibiciones habéis vivido una brevísima época de tolerancia y libre pensamiento. Las viejas religiones cayeron y todavía no había ninguna que las sustituyera. ¡Pero eso acabó! ¡El identitarismo ya está aquí! Y amenaza con ser incluso peor que las anteriores.

Cualquier cosa que ofenda a cualquier colectivo, y más si es de los "oprimidos", será expulsada al infierno de lo políticamente incorrecto. Crearemos una burbuja de espacios seguros, pensamientos seguros, obras de arte seguras y aburrimiento y adocenamiento asegurados.

La censura es ahora peor que nunca: ya no es de arriba a abajo, no viene de un obispo o un tirano, ¡la ejerceis vosotros mismos! ¡Es horizontal!

¡Muchas veces es incluso autocensura, la peor de todas!

Los cómicos lo saben, los políticos lo saben, los periodistas lo saben, cualquier persona que vaya a escribir o decir algo en cualquier medio se lo piensa dos veces antes de ver su vida arruinada por un chiste desafortunado o una opinión que no sea del agrado de las hordas de ofendiditos.

Las plataformas también lo saben, y ya no se atreven ni a ofrecer clásicos como "Lo que el Viento se Llevó" sin acompañarlo antes de una nota aclaratoria para tontos. Netflix retira Little Britain porque "los tiempos han cambiado". ¡Y tanto que han cambiado! ¡Se acabó el tratar al espectador como un adulto capaz de elegir y discernir, bienvenidos al rebaño, al pastoreo, al dogma, la verdad única, en definitiva, la religión!

Yo propongo resucitar el Indice de Libros Prohibidos. Lo mejor para que se venda tu libro es prohibiendo todos los demás, a nosotros nos dio resultado.

El Indice de Libros Prohibidos fue un catálogo muy chulo que inventamos en la Iglesia en 1564 y mantuvimos hasta ¡1966! Prohibimos a Descartes, Copérnico, Montesquieu, Zola, Balzac, Víctor Hugo, Kant, Sartre...vamos, que si te coges a toda la gente que censuramos te sale lo mejor del pensamiento universal a lo largo de los siglos.

¡Prohibimos incluso traducir la Biblia! A tipos como Nietzsche, Schopenhauer o Marx les odiábamos tanto que ni siquiera les incluimos en el Indice, ¡eran tan perversos que estaban prohibidos "ipso facto"!

Pero seamos justos, a lo largo de la historia, la Iglesia no ha sido la única censora. "Rebelión en la Granja y 1984", los tan hoy citados de George Orwell, estuvieron prohibidos como tantos otros en los países comunistas. Estados Unidos prohibió "Las Uvas de la Ira", de John Steinbeck, porque hablaba de la Gran Depresión del 29 y la pobreza que afectó a gran parte de la población. Hoy es un clásico de la literatura norteamericana.

A Salman Rushdie todavía le tienen ganas en gran parte del mundo musulmán por sus "Versos Satánicos", y "Alicia en El País de las Maravillas" estuvo prohibido en China porque los animales hablaban y el Conejo Blanco se consideraba una mala influencia para los niños.

En 2007 "Tintín en el Congo" fue retirado de las librerías de todo el Reino Unido acusado de racista, e incluso Harry Potter estuvo en la lista negra de algunos países acusado de promover la hechicería.

Muy pronto solo podréis leer la hoja parroquial.

Disfrutad de la neocensura.