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¿Por qué hay un astronauta en la Catedral de Salamanca?

Diostuitero nos cuenta la historia detrás del famoso astronauta de la Catedral de Salamanca.

Astronauta, Catedral de Salamanca

CreativeCommons Astronauta, Catedral de Salamanca

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Es muy conocido aquello de buscar la rana escondida en la fachada de la Universidad de Salamanca, ya que dice la leyenda que el estudiante que no la encuentre no aprobará la carrera, pero últimamente está rivalizando con ella un pequeño astronauta tallado en nada más y nada menos que una de las portadas de la Catedral Nueva de la ciudad charra ( los salmantinos tienen dos catedrales pegadas, la Vieja y la Nueva, olé tú), la portada de Ramos.

En ella, bajo la representación de mi entrada triunfante en Jerusalén a lomos de un pollino y disimulada entre un festival de escultura churrigueresca, llama la atención de los turistas la pequeña figura en la preciosa piedra de Villamayor de nada menos que un astronauta.

No, amigos, no llaméis a Iker ni busquéis teorías conspiratorias. No es que los escultores renacentistas de la catedral viesen el futuro ni lo tallasen los extraterrestres, la explicación como siempre es mucho más fácil: en 1992, con motivo de la exposición "Las Edades del Hombre" en este templo, se observó que la piedra de esa portada estaba muy deteriorada y se llevó a cabo una obra de restauración; y uno de los que participaron, el cantero Miguel Romero, quiso dejar constancia de que esa parte era nueva dejando como firma algo propio del tiempo en que se realizó, un astronauta, símbolo de la era espacial. De propina, y muy cerquita, le añadió un dragón comiéndose un helado de dos bolas.

Sobre esto de añadir elementos propios de su tiempo en que se realizan las restauraciones hay opiniones para todos los gustos: unos expertos opinan que altera el sentido inicial de la obra y distrae de lo esencial, y otros en cambio lo defienden alegando que sirve para diferenciar los trabajos de cada época en la misma.

A los turistas la verdad es que les encanta, y no es la Catedral Nueva de Salamanca el único templo que esconde sopresas y ancronismos de este tipo. Tenemos dos gremlins en la Chapelle de Bethleem, un escudo del Athletic en la Iglesia de Santa María de Trujillo, una gárgola de Darth Vader en la catedral de Washington, un Allien en la Abadía de Paisley, un fotógrafo en la catedral de Palencia, un teléfono móvil en la de Calahorra...y mi travesura favorita: en la Iglesia de San Miguel de Zaragoza, cuando se restauró una escultura del demonio, le pusieron la cara de Jerónimo Borao, el rector de la Universidad, que debía tener contentos a los alumnos, ja,ja.

A mí todo lo que sea añadir motivos para que visitéis una iglesia me parece bien, pero eso sí, no os quedéis solo mirando el dedo y ¡observad la luna! Que mis templos y catedrales encierran miles de maravillas. Amén.

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