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¿Qué dice la Biblia de los Juegos Olímpicos?

¿Qué dice la Biblia de los Juegos Olímpicos?

Las medallas de los Juegos Olímpicos de Invierno

Reuters Las medallas de los Juegos Olímpicos de Invierno

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Quizás os preguntéis qué me parecen los Juegos Olímpicos. Pues os diré que son unas celebraciones paganas donde andáis corriendo en ropa interior y tratando de llegar más alto, más rápido y más fuerte, es decir, ser como dioses, así que me parecen fatal. Por cierto, la Biblia habla de los Juegos, ¿a que no lo sabíais? Eran los tiempos del gran Alejandro Magno, macedonio ilustre que dominó medio mundo, extendiendo la influencia griega durante miles de kilómetros. A su muerte, sus sucesores se repartieron el imperio, quedando la Tierra Prometida en manos de la dinastía seleúcida, que extendió la cultura helena entre mi pueblo. De todas formas, los judíos gozaban de cierta libertad religiosa, justo lo que ellos negaban a otros pueblos. Hasta que en el 175 antes de mí llegó al poder Antíoco IV Epífanes, también conocido como Antíoco “El Loco”. Antíoco decretó que todos sus súbditos sustituyesen sus tradiciones por las griegas. Le vendió el cargo de sumo sacerdote a un tal Jasón, que impuso el modo de vida griego a los judíos. Pasaron del culto a Dios, al culto al cuerpo, vuestra religión actual, y, aunque todavía no estaba de moda la fiebre de los runners, fijaos lo que dice la Biblia que ocurrió: “Se atrevió a poner un gimnasio al pie de la ciudadela y obligó a llevar un sombrero llamado petaso a los jóvenes distinguidos. El estilo de vida griego y las costumbres extranjeras se impusieron, debido al impío y falso sacerdote Jasón, hasta tal punto, que los sacerdotes no se ocupaban del servicio del altar, sino que despreciaban el templo; no se preocupaban de los sacrificios y se apresuraban a tomar parte en las exhibiciones deportivas contrarias a la ley, tales como el lanzamiento de disco.” ¡Habían caído en la moda de los Juegos Olímpicos!. Ahora en lugar de rezar, le había dado a todo el mundo por hacer deporte. Y para colmo, totalmente desnudos. Como a los judíos les daba algo de vergüenza, dice mi libro que “se restituyeron los prepucios”, es decir, ¡se colocaban prepucios falsos para ocultar la circuncisión”! Pero la cosa fue a peor. El sacerdote Jasón fue suplantado por otro tipo llamado Menelao, que “consiguió que lo nombrara sumo sacerdote, ofreciendo unos nueve mil kilos de plata más que Jasón.” Ahí ya fue el acabose. “El templo se vio lleno de lujuria y de orgías de los paganos, que banqueteaban allí con las prostitutas y fornicaban con las mujeres en los atrios sagrados, llenándolo todo de objetos prohibidos” Instalaron una estatua de Zeus en el templo (hay quien dice que mi imagen actual, con barba y pelo largos es una copia del look de este dios griego), con lo cual mis celos ya no podían ser mayores, y realizaban procesiones en las fiestas de Baco, donde todos llevaban coronas de hiedra". Menos mal que un buen día los Macabeos, unos tipos muy devotos, se rebelaron y se lió la marimorena. Pero eso es otra historia y será contada en otro lugar. Por cierto, Macabeo significa "martillo", una disciplina olímpica.

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