La semana pasada os di los Diez Mandamientos del verano. Como sé que no los vais a hacer ni caso, os traigo los pecados, que seguro que os gustan más.

1. Preguntar cuánto queda.

En esto me recordáis a mi Pueblo Elegido cuando le llevé por el desierto a la Tierra Prometida. Una Tierra que se ve que ya se la había prometido antes a otros, porque cuando llegaron ¡allí ya había gente viviendo!

2. Engordar.

Un 34% de los españoles asegura coger un par de kilos en verano. Los que menos engordan en estas fechas son los asturianos (el 71% asegura mantener su peso), lo cual es un milagro teniendo en cuenta los platos tan generosos que sirven en esa comunidad.

3. Torturar con el Instagram.

Si eres de los que en estas fechas te quedas en casa, ni se te ocurra abrir esta red social o caerás en el pecado de la envidia. Todo el mundo posando guapo y feliz en lugares de ensueño que ni habías imaginado que existían.

4. Desear no haber tenido descendencia.

El colegio se inventó no para que los niños aprendieran, sino para no tener que aguantarlos 24 horas. ¡Y en verano no hay colegio! Afortunadamente, existen los campamentos y los cursos de inglés en el extranjero.

5. El divorcio.

En algunas ocasiones, con la pareja y el verano pasa lo mismo que con los hijos: las vacaciones provocan que te veas todo el día, lo que según algunos estudios tiene como consecuencia el aumento de separaciones al final de la época estival. ¡Lo que Dios ha unido, que no lo separe el verano!

6. Los atentados contra la moda.

Calcetines con chanclas, mezclas imposibles de estampados , tacones en la playa, calzoncillo debajo del bañador, las trencitas a lo Bo Derek, la bolsa del Mercadona como bolso de playa?

7. No ir a misa.

En invierno no va a misa ni Dios, ¡pero en verano ya ni te cuento!