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Los otros mesias

Las increíbles historias de San Juan Bautista, Apolonio de Tiana, Simón Bar Kojba y Simón el mago.

San Juan Bautista

Pixabay San Juan Bautista

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Se acerca la Semana Santa y aunque este año debido a la pandemia también habéis dicho que se suspende y no me vais a crucificar, no me fio para nada de vosotros y os ofrezco varios sustitutos.

En la época en que yo bajé a la Tierra no fui el único mesías, el pueblo judío anhelaba un libertador de los romanos y no paraban de aparecer supuestos salvadores por todas partes, con su grupito de seguidores, sus milagros y demás hazañas.

1. San Juan Bautista.

Juan Bautista tenía más followers que yo. Yo mismo fui uno de ellos y me uní a su club el día que me bautizó en el Jordán. Muchos consideraban que Juan era el verdadero Mesías y no yo, creencia que hoy siguen manteniendo los mandeístas. Los Hechos de los Apóstoles narran cierta rivalidad entre mis seguidores y los suyos, y el mismísimo Herodes decían que Juan "había resucitado de entre los muertos". Resolvimos el asunto cortándole la cabeza.

2. Apolonio de Tiana.

Un ser sobrenatural informó a su madre de que iba a dar a luz un ser divino. Cuando creció, se fue por ahí con un grupo de discípulos. Hacía milagros, expulsaba demonios y resucitaba gente. Fue entregado a las autoridades romanas y después de muerto se apareció. ¡Igualito que yo!

3. Simón bar Kojba.

Este tipo fue un líder militar judío que dirigió en 132 la rebelión que lleva su mismo nombre, contra los malditos romanos. Consiguió su sueño, un estado judío independiente, pero como funcionario solo pudo conseguir un trienio, ya que a los tres años los romanos le derrotaron, arrasaron con todo y le cortaron la cabeza, la cual según la tradición fue enviada al emperador Adriano, el cual reclamó también el cuerpo, se ve que para tener el puzzle completo.

4. Simón el Mago.

Simón el Mago es un personaje que aparece en los Hechos de los Apóstoles, intentando comprarle sus superpoderes a mis apóstoles a cambio de dinero. De ahí viene el término "simonía", que es la compra de cargos eclesiásticos, sacramentos, reliquias, canonizaciones y demás zarandajas de nuestro negociado.

Dicen las malas lenguas que Simón el Mago en realidad fue un líder religioso samaritano (¡paisano mío!) con mucho éxito que hacía la competencia a mi secta, y que por eso decidimos incluir ese bonito episodio en mi libro, para desprestigiarlo.

Debió ser un tipo importante, pues muchos le consideran el padre de la gnosis, y el propio Clemente de Alejandría, uno de los Padres de la Iglesia, cita y da veracidad a un testimonio que afirmaba que Simón "Hace caminar las estatuas, se revuelca sobre el fuego sin quemarse; a veces incluso vuela; convierte las piedras en pan; se metamorfosea en serpiente o en cabra y aparece con dos caras; se transforma en oro; abre puertas cerradas con llave." ¡Este tipo tenía un repertorio más amplio que el mío!

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