Este 28 de junio es el Día del Orgullo Gay. Todos conocemos muchos pasajes de la Biblia tremendamente homófobos. Por ejemplo, yo directamente, Dios, digo bien claro que a los gays hay que matarlos: "Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre." (Levítico 20:13).

En el Nuevo Testamento las cosas no mejoraron y San Pablo en su Carta a los Corintios ( 6:9) afirmó que "ni los afeminados ni los que se echen con varones" heredarían el Reino de Dios. "Sus mujeres han cambiado las relaciones naturales por usos antinaturales; e igualmente los hombres… Hombres con hombres cometen acciones ignominiosas y reciben en su propio cuerpo el pago merecido por su extravío.", añadía en su Carta a los Romanos.

Sin embargo, hoy no vengo a hablaros de esto, sino de todo lo contrario: dos pasajes de la Biblia donde, a pesar de todo, se coló la homosexualidad. Y no lo digo solo porque me llevara doce tíos al huerto o estableciese como símbolo de la Alianza el Arco Iris.

El rey más importante de toda la Biblia es el rey David. Pues bien, el Primer Libro de Samuel narra la estrecha relación que mantuvo con su amigo íntimo Jonatán, el hijo de su enemigo el rey Saúl. Dice mi libro que "el alma de Jonatán quedó ligada con la de David, y lo amó Jonatán como a sí mismo". Mantuvieron su relación a escondidas de Saúl, y finalmente tuvieron que despedirse en la escena más romántica de toda la Biblia: "se besaron y lloraron juntos." "¡Me eras tan querido! Tu amor me era más dulce que el amor de las mujeres", se lamentó David cuando Jonatán murió.

Así que ya sabéis, el rey más importante de la historia del pueblo judío y de toda la Biblia, del cual yo desciendo, tuvo novio. Pero con lo que vais a alucinar es con lo que os voy a contar a continuación. Es sobre…mí.

Situémonos. Huerto de los Olivos. Acaba de celebrarse la Última Cena, Judas me ha dado su famoso beso y me acaban de prender unos tíos en faldita, los romanos. Esto suena un poco gay pero nada comparado con lo que a continuación narra el Evangelio de San Marcos: "Un joven lo iba siguiendo, cubierto solo con una sábana. Le echaron mano, pero él, soltando la sábana, se escapó desnudo."

¿Quién era ese misterioso joven nudista? Quizás la respuesta la encontremos en el apócrifo "Evangelio Secreto de Marcos", del que tenemos noticia a través de una carta atribuida a Clemente de Alejandría, uno de los Padres de la Iglesia y que trae de cabeza a los estudiosos bíblicos sobre si se trata de una falsificación ( perfecta, en este caso), o no. Este evangelio narra que yo una vez resucité a un joven y "cuando se hizo tarde el joven vino a él, vistiendo un lienzo sobre su cuerpo desnudo. Permaneció con él esa noche, para que Jesús le enseñase el misterio del Reino de Dios". Ese Evangelio se refiere en otro momento al muchacho como "el joven al que amaba Jesús".

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