Si hacéis bien todas las fases y Dios quiere, a finales de junio entraréis en eso que se ha llamado "la nueva normalidad". La nueva normalidad es como la normalidad, pero nueva, es decir, te hace ilusión el día que te la regalan pero luego la dejas tirada en un rincón y a otra cosa.

También se caracteriza porque es hacer lo de antes, pero con protocolos, como si todo el mundo fuera de la Casa Real. Las peluquerías tendrán su protocolo, las tiendas de ropa el suyo y así. ¿Cómo será el de las iglesias? Doy unas ideas:

1. Se establecerá un límite máximo de aforo del 50%, lo cual no es problema porque rara vez llenamos los tres primeros bancos.

2. La comunión. Para evitar contagios, que cada uno se traiga la oblea de casa. Oblea, eh, que os conozco y ya os veo comulgando con Pringles.

3. No se dará la mano en la paz. Se guiñará un ojo o se mandará un wasap.

4. La hoja parroquial será digital, en internet.

5. El agua bendita llevará lejía bendita.

6. Obligatorio ir con mascarilla. También vale el traje de nazareno.

7. Se pedirá a Dios que acabe con el coronavirus, pero sin ser pesados, él ya sabe lo que hay.

8. Después de cada misa se desinfectará cuidadosamente la iglesia con un exorcismo.

9. Los curas no hablarán de Derecho Constitucional.

10. No se pasará el cepillo, en su lugar abriremos un patreon.