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Nerón no era tan malo, tenía mala prensa

Diostuitero nos cuenta la verdadera historia del incendio de Roma y del emperador Nerón.

"Nerón y Seneca" de Eduardo Barrón González (Museo del Prado)

Wikipedia "Nerón y Seneca" de Eduardo Barrón González (Museo del Prado)

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El otro día se conmemoraba el aniversario del famoso incendio de Roma y me acordé de él. Nerón ha pasado a la historia como uno de los grandes supervillanos de todos los tiempos, casi a la altura de Hitler, Stalin o José Luis Moreno, pero nada más lejos de la realidad.

A pesar de que dicen que persiguió a los cristianos (cosa que actualmente muchos historiadores modernos dudan), hoy quiero reinvindicar su figura. Nerón no era tan malo, solo tenía mala prensa.

Nerón fue queridísimo por la plebe, incluso tras su muerte se instauró una especie de culto hacia él. Gran parte de su política fue destinada a mejorar las condiciones de los pobres, a costa de recortar los privilegios de los ricos. Eso hizo que los poderosos senadores montaran en cólera y fue su perdición. Nerón trató de derogar todos los impuestos indirectos, que son los que más castigan al pueblo, y al no conseguirlo por la oposición del Senado, bajó los impuestos a los pobres del 4,5 al 2,5 %.

Nerón se propuso además terminar con los excesos de las sociedades de publicanos, uno poderosos lobbys de capital encargados de recaudar las tasas para el Estado, y que para obtener beneficios, necesitaban recaudar más de lo que habían pagado, y eso se traducía en todo tipo de abusos. ¡Era un revolucionario!

Este emperador inventó la Ley de Transparencia, al establecer que los registros tributarios pasasen a ser de dominio público y, con el objetivo de reducir el costo de los alimentos, determinó que los barcos mercantes quedasen exentos de pagar tasas. Además limitó el importe de las fianzas y las multas y los excesivos honorarios de los abogados. Y cuando el Senado intentó aprobar una ley contra los libertos ( antiguos esclavos que habían obtenido la libertad), Nerón se opuso y se colocó del lado de los libertos.

Le acusaron del incendio de Roma, y llegaron a decir que tocaba la lira mientras contemplaba la ciudad eterna ardiendo a sus pies, cuando la realidad es que se encontraba en Anzio, a 42 kilómetros de allí y que regresó corriendo para, poniendo parte de su patrimonio, paliar los los efectos del mismo y distribuir alimentos a la multitud.

Bajo su reinado, el Imperio conoció una etapa de paz y prosperidad, y junto a Augusto y Vespasiano fue el único de todos los emperadores de la historia que logró mantener cerradas las puertas del templo de Jano, logro histórico que solo se podía realizar en tiempos de paz.

Además fue un gran propulsor de las artes y el deporte, construyendo numerosos teatros para el divertimento del pueblo ( el teatro estaba mal visto por las clases altas, que lo consideraban inmoral y propio de la plebe). Impulsó la poesía y le gustaba dar recitales y conciertos, cosa que no estaba muy bien vista en alguien de su rango, pero hay que decir que era más popular que los Rolling Stones.

A Nerón se le acusa de la muerte de algunos familiares, si bien hay que decir que de ser esto verdad no hacía más que seguir la tradición familiar. Dicen que envenenó a su propia madre, Agripina, si bien es cierto que esta buena mujer no paraba de conspirar contra él para deponerle y se dice que ella también asesinó al anterior emperador, Claudio. Agripina quería que el hermanastro de Nerón, Británico, fuese el emperador, y este pobre muchacho también murió misteriosamente un día antes de su proclamación como adulto. Dicen que Nerón le envenenó, pero me temo que de no hacerlo, el envenenado habría terminado siendo él.

Agripina también intentó sustituir a Nerón por un tal Plauto, y con éste personaje Nerón demostró mucha paciencia: primero le perdonó y le dejó tan tranquilo. Como seguía conspirando, le tuvo que exiliar. Y como desde el exilio quería montarle una rebelión armada, ahí ya sí tuvo que ordenar su ejecución.

No digo que Nerón fuese un santo, pero el Anticristo, como algunos han señalado, tampoco era.

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