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Mis ateos favoritos

Diostuitero nos que explica cuáles son sus personajes ateos favoritos de todos los tiempos.

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Pixabay Galaxia

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Todo el mundo sabe que Dios existe, la prueba es que estoy escribiendo este artículo. Sin embargo, a lo largo de la historia han ido apareciendo personas contumaces que erróneamente han afirmado lo contrario. Las gentes de bien han tratado de hacerles ver la luz de muy diversas y delicadas formas: quemándolos en una parrilla, amputándoles miembros, bañándolos en aceite hirviendo...pero a pesar de tan buenos argumentos siempre surgen nuevos herejes que persisten en el error y toman el relevo de los anteriores, con más fuerza si cabe.

Del primer ateo no tenemos constancia, debió ser un hombre de las cavernas que cuando otro congénere le dijo que debía cederle sus propiedades en nombre de alguna deidad agarró una piedra y le hizo ver que no estaba de acuerdo. Un sabio.

Si vamos a los registros de la historia, Diágoras de Melos ( siglo V A.C) es conocido como el primer ateo. Era un poeta que iba por ahí contando los secretos de los misterios eleusinos a todo el mundo, y trataba de disuadir a la gente para que no se iniciara. Según Sexto Empírico, Diágoras comenzó a ser ateo al comprobar cómo un enemigo suyo partía de un juicio sin castigo alguno después de haber cometido perjurio al jurar ante los dioses ser inocente. Decía Diágoras:

"Si la inmoralidad puede permanecer impune, ¿para qué creer en dioses que velan la libertad humana"

Avanzamos hasta la Edad Media, donde nos encontramos con el primer gobernante abiertamente ateo, Federico II Hohenstaufen ( 1194-1250), rey de Sicilia y Jerusalén, y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Fue conocido con el apodo de "stupor mundi" ( asombro del mundo), por su carácter excéntrico y debido a que, a diferencia de la mayoría de monarcas de la época, que eran analfabetos, Federico atesoraba vastos conocimientos ( hablaba nueve idiomas, fundó la escuela poética siciliana y cultivó la filosofía, astronomía, matemáticas, medicina...) . El Papa le consideraba el Anticristo.

En el mundo islámico, al igual que hoy, todavía era más raro encontrar ateos. Las fuentes del siglo IX citan a un tal Ibn al-Rawandi, una rara avis que criticó la noción de profecía religiosa, incluida la de Mahoma y mantuvo que los dogmas religiosos no eran aceptables por la razón y por tanto debían ser rechazados. Héroe.

En realidad antes del siglo XVI no había ateos propiamente dichos, porque dicho término se acuñó en Francia en por esas fechas. Durante los siglos XVI y XVII se usó exclusivamente como un insulto, como debe ser. Luego ya llegó la ilustración y la Revolución Francesa y aparecieron los ateos con renombre que todos conocemos.

Diderot, por ejemplo, (1713-1784) hizo mucho daño diciendo que " la razón es la virtud del filósofo como la gracia lo es del cristiano."

Uno de los mayores descreídos de la historia, ateo premium, y que seguro que se pudre en el infierno es sin duda el barón d´Holbach ( 1723-1789), que proclamó su ateísmo a los cuatro vientos en su obra "Sistema de la Naturaleza" y organizaba una famosa tertulia en París con muchos de los intelectuales más notables de la época ( Rousseau, Hume, Adam Smith, Benjamin Franklin..) , donde se me criticaba tanto que hasta el propio Voltaire se escandalizó.

En Inglaterra al poeta Shelley (1792-1822) le expulsaron de la universidad de Oxford porque un buen día se le ocurrió presentar ante el decanato un panfleto anónimo titulado "La necesidad del ateísmo", panfleto considerado por los historiadores como el primer ideario publicado en lengua inglesa.

La primera publicación de ideas ateas en Alemania fue "La esencia de la cristiandad" de Ludwing Feuerbach ( 1804-1872) y, una vez abierta la veda, aquello fue un no parar. Nadie se quedaba sin soltar su frase graciosita:

"La religión es como las luciérnagas, necesita la oscuridad para poder brillar" . Schopenhauer, la alegría de la huerta.

"La religión es el opio del pueblo". Marx, fundador de otra religión: el comunismo.

"Dios ha muerto". Nietzsche, a través de uno de sus personajes. Al final se murió él, por listo.

Después de estos condenados ya vinieron muchos más, como los malditos existencialistas ( Sartre, Camus, El Rubius...) o el gran Bertrand Russell, autor de " Por qué no soy cristiano", una obra donde rebate todos los argumentos a favor de mi existencia uno tras otro y de forma demoledora. ¿Pero qué le he hecho yo a este hombre?

De los científicos mejor no hablar, menuda panda de ateos, y a la cabeza de ellos Stephen Hawking, quien resabiado porque le tuve media vida postrado en una silla se atrevió a decir que la ciencia podía demostrar el origen del universo y por tanto yo ya no era necesario. ¡Ahí es nada, me mandó al paro!

Y los artistas qué te voy a contar:

" -¿Cree en Dios?

-No puedo ni dar el salto de fe de creer en mi propia existencia."

Sombras y niebla, 1991, Woody Allen.

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