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Mis 7 libros prohibidos favoritos

Los libros prohibidos favoritos de Diostuitero.

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La mejor forma de que se venda tu libro es quemando todos los demás, a nosotros nos dio resultado. Hoy voy a hablaros de mis libros prohibidos favoritos. En el año 1559 la Inquisición tuvo la feliz idea de crear el Indice de Libros prohibidos, y metimos ahí unos cuantos. Es más, durante mucho tiempo la traducción de la Biblia estuvo prohibida. ¡Que se lo digan a Fray Luis de León, que se chupó cinco años de cárcel! No nos interesaba que el pueblo accediese a las Escrituras y se diese cuenta de que tenían más fallos que un test de inteligencia de Leticia Sabater. Mejor dejarla en latín y que se la explicase la Iglesia, que ya sus Doctores sabrían lo que convenía y lo que no convenía contar. Hoy, por culpa de la imprenta y los malditos protestantes, que se empeñaron en traducirla, hay una Biblia en cada casa, pero gracias a Dios, aunque es el libro más vendido, es también el menos leído. Al fin y al cabo, ¿qué es el cristianismo? : gente que va todos los domingos a misa a que le lean un libro que no piensa leerse nunca. ¿Y cuáles son mis obras prohibidas favoritas? Hay muchas donde elegir, tuvimos el Indice funcionando hasta 1966, pero me voy a quedar con siete, como siempre: 7. Las obras completas de Copérnico.

El tío loco decía que la Tierra era la que giraba alrededor del sol. Se nota que no había leído el pasaje bíblico en que Josué detiene el sol y así le da más tiempo a machacar a los pobres amorreos. Es verdad que Copérnico tuvo buen cuidado de no publicar su obra hasta después de su muerte, pero luego Galileo se empeñó en seguir sus tesis y tuvimos ese pequeño incidente del que tuvimos que pedir perdón 359 años después ( sí, somos un poco lentos en el arrepentimiento).

6. Las obras de Descartes.

Eso del método de la duda no nos gustaba nada. Nosotros somos del dogma, lo seguro. Llamádnos dogmáticos, pero es lo que hay. Que se empieza a dudar de que a una virgen le embarazó una paloma y se acaba cazando Pokémons. Además los filósofos nos dan dentera: tuvimos que prohibir las obras de Rousseau, Spinoza, Kant, Hume, Bacon (no entiendo que teníamos contra el bacon, la verdad, con lo bueno que está en bocadillo), Sartre....

5. Los Miserables, de Víctor Hugo.

También los prohibimos. Nosotros siempre hemos estado con los poderosos, y este libro hablaba de los pobres y la desigualdad social y les daba muy malas ideas. Este mundo es un valle de lágrimas y debes aceptar lo que te toque, sin tratar de cambiar las cosas.

4. El Origen de las Especies, de Charles Darwin.

Otro loco que decía que el hombre venía del mono en lugar de Adán y Eva. Menos mal que hoy están los creacionistas en las escuelas americanas para corregir el error.

3. El Lazarillo de Tormes, anónimo.

El tal Anónimo ese escribió muchos libros, y uno de ellos fue El Lazarillo, donde los curas no salen muy bien parados. Aparecían como unos hipócritas, ¡habráse visto! Prohibición al canto. Nunca nos gustaron los libros o escritos anónimos.

2. Madame Bovary, de Flaubert.

¡Una mujer que no acepta su abnegado destino matrimonial! ¡ Que fantasea con una vida libre, romántica, plena! ¡Anatema! Otro ejemplo malísimo para la sociedad.

1. Historia de la decadencia y caída del Imperio Romano, de Edward Gibbon.

Este clásico es un tocho de mucho cuidado y a mí todo lo que huela a romano, que son los que me crucificaron, me da repelús. ¡Todavía no entiendo por qué colocásteis mi sede en Roma! BONUS: Justina o los infortunios de la virtud, del Marqués de Sade.

Un libro muy pecaminoso, como todos los de Sade. Bajo le excusa de narrar la vida de una joven virtuosa describía todo tipo de vicios. Lo escribió durante una de sus estancias en prisión, en la Bastilla. Se podía haber dedicado a escribir palitos en la pared contando los días que llevaba, pero no, ¡maldito Sade! Por cierto, voy a reelerlo para asegurarme de lo peligroso que es.

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