@DIOSTUITERO

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Los 10 mandamientos para sobrevivir a la Navidad

Se acerca mi cumpleaños y sé que son unas fiestas queridas por unos pero odiadas por otros. Para estos últimos, he aquí diez consejos que pueden hacerlas más llevaderas:

@diostuitero | Madrid | 05/12/2018

Mandamientos de la Navidad
Mandamientos de la Navidad | Liopardo

1. Huye de los proveedores de comida obligatoria.

Las Navidades son como los cruceros, se sale siempre con tres kilos de más. Tú te propones no engordar este año, pero hay otros miembros de tu familia que tienen otros planes para ti: todos sabéis quiénes son. Cuando ya no puedes más después de haberte hinchado a canapés, cordero y langostinos, aparecen con tu dulce favorito o ese turrón al que nunca puedes decir no. ¡Huye! Suelen hacerse los encontradizos por los pasillos, si es necesario, ¡enciérrate en el baño hasta que se den por vencidos o piensen que te has ido.

2. La maldita lotería del trabajo, ¿qué hacer?

Nunca juegas a la lotería, es más, la detestas. Pero todos tus compañeros han comprado su décimo y no paran de preguntarte si tú también has comprado el tuyo. ¿Y si nos toca a todos y a ti no? Respóndeles: existe todavía menos probabilidades de que os partiese un rayo, y la verdad, empiezo a lamentar que sean tan bajas. Dejarán de molestarte.

3. La vorágine de los regalos.

Odias esta sociedad consumista, pero tus sobrinos ya han echado la Carta a los Reyes Magos, y fíjate, aunque dicen que estos monarcas vienen de Oriente, resulta que alguien ha comentado que también se pasan por tu casa. ¿Vas a destrozar el sueño de un niño? Sí, sin duda. Menudos cabrones son los niños.

4. La cena de Nochebuena, discusión casi segura.

Hay ciertos familiares que solo se juntan una vez al año, y después del número que montan en la cena de Navidad, uno entiende por qué. Si es tu caso y te toca aguantar a algún imbécil, puedes optar por varios recursos. Uno de ellos es fingir un cólico y acabar en Urgencias, que no es un sitio muy agradable pero quizás sí preferible. El otro es llegar ya borracho a la cena: es el más utilizado.

5. El discurso del Rey.

Eres republicano, es más, odias a ese tipo que está ahí por ser un hijo de papá que a su vez son hijos de otros papás, pero todos los años acabas tragándote su discursito. Es que claro, lo ponen en prime time y en todas las cadenas, justo cuando te acabas de sentar. Una opción es abandonar el salón con la excusa de “ir a ayudar a la cocina”. Pero, ¡ y si la cocina tiene tele! Intenta dar conversación al miembro más locuaz de tu familia. Generalmente suelen hablar en un tono bastante alto y al menos ejercerá de cortina acústica contra el Borbón.

6. Dirás y te dirán "Feliz entrada y salida de año".

Contra esto, no hay recurso que valga. Va a pasar, lo quieras o no. Es algo así como la muerte, inevitable.

7. Villancicos, ¡estás rodeado!

En verano tenemos “la canción del verano”. En invierno no hay “canción del invierno” porque ese lugar ya lo ocupan los malditos villancicos. El cerebro humano es muy resistente: es capaz de escuchar “Mi Burrito Sabanero” treinta veces al día sin aparentes lesiones neuronales. Aún así, es aconsejable ponerse unos auriculares y conectarlos al móvil para escuchar cualquier otra cosa.

8. Otra vez las mismas películas en la tele.

Tú eres un moderno o moderna, ya no ves la tele generalista, pero ¡ja! ¡Eso es en tu casa! ¡Y estos días los vas a pasar en casa de tus familiares! Sin darte cuenta apenas estás como una ameba con la mirada perdida contemplando la énesima reposición de Sonrisas y Lágrimas o Ben Hur. ¡ Animo, hay cosas peores, como los Especiales de Fin de Año, esa tortura que debió crear el gremio de hosteleros para que la gente abandonase sus hogares y se refugiase en el bar más cercano. Mi consejo: anima a los peques de la casa a que os hagan una exhibición de Fortnite en la tele. La monopolizarán y al fin y al cabo esa peli no la has visto.

9. Las malditas uvas.

No te gustan las uvas, nunca comes uvas...excepto el 31. Tampoco te apetece cambiarlas por gominolas u otras porquerías, pero no quieres tentar a la mala suerte sin ingerir nada para empezar el año. ¿Qué hacer? Lo de todos los años, al final te tomarás las malditas uvas.

10. La lista de buenos propósitos para el año que viene.

Sé realista: si has esperado al año que viene para empezar a cumplirlos es que para ti no son precisamente una prioridad. ¡Déjalos para el siguiente!

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