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Los 7 santos más raros del santoral

Los 7 santos más raros del santoral

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Reconozco que a veces se nos va la mano con eso de canonizar. Por ejemplo, a 52 de los primeros 54 Papas los hicimos santos de una tacada. ¡ Cómo serían los dos que quedaron fuera del lote! Llevamos ya 89 Papas santificados, incluídos Juan XXIII y Juan Pablo II, naturalmente. Es algo así como si la empresa le diese la cesta de navidad al jefe, pero es lo que hay. Pero el artículo de hoy no trata de esos señores tan importantes, sino de los siete santos más curiosos de todo el santoral:

7. San Drogón.

No, amigos, no hemos canonizado al Drogas. Un requisito necesario para la canonización es estar muerto, y nosotros le deseamos larga vida al cantante de Barricada. San Drogón era un tipo que no sabemos si por el efecto de los psicotrópicos, tenía el don de la bilocación, esto es: estar en dos sitios a la vez. Se dice que el buen hombre trabajaba en el campo y asistía a misa al mismo tiempo. A más de uno le gustaría ostentar ese superpoder. Pero a pesar de eso la vida de San Drogón no fue nada fácil: a los 26 años una enfermedad le deformó el rostro, y para que nadie lo viera se recluyó en una pequeña celda el resto de su vida, casi cincuenta años. Un día se quemó toda la iglesia donde estaba, menos su celda. De todas formas, como podía bilocarse, seguro que se habría escapado, ¿no?

6. San Simeón el loco.

Patrón de los titiriteros, nada menos, esperemos que no tenga causas abiertas en la Audiencia Nacional. El tipo hacía honor a su apodo, porque estaba como un cencerro: corría por su pueblo con un perro muerto atado al cuerpo, se despelotaba delante de las vecinas, lanzaba nueces a las velas de la iglesia para apagarlas y dejaba bizcas a las mozas buenorras para que no fueran tan atractivas. Se le considera patrón de los titiriteros porque contaba historias moralizantes con muñecos.

5. San Jośe de Cupertino.

Tiene el récord de levitaciones, más de setenta, por eso es considerado el patrón de los viajeros en avión y de los aviadores. Tuvieron que excluirle de su cargo en el coro porque se ponía a flotar e interrumpía los cantos, un fastidio. También es patrón de los mentalmente discapacitados y de los estudiantes de exámenes porque cuando estudiaba para cura, en el examen definitivo para ser ordenado, sólo se sabía un pregunta sobre el Evangelio ¡y justo le cayó esa!

4. Santa Tetta.

¡Con dos t, que el nombrecito trae su aquel! Esta santa era princesa nada menos, hermana del rey Inne de Wesex, pero se metió a abadesa. Una vez en el cargo, tuvo que corregir a sus monjas, las cuales habían estado celebrando la muerte de su predecesora en el cargo a lo Siniestro Total, ¡bailando sobre su tumba! Cuentan las crónicas que les impuso tres días de ayuno y penitencia y al cabo de ese tiempo la tierra se niveló y la tumba volvió a su posición original. Mantuvo una relación muy estrecha con San Bonifacio, de corte “espiritual”, no vayáis a pensar mal. Cuando se murió pasaron cosas raras en su tumba.

3. San Luis IX.

Fue rey de Francia. Esto de canonizar reyes está muy bien, porque es muy importante llevarse bien con los que mandan. Según los historiadores era un tipo brutal pero, ¿quién no tiene un poco de mal genio? Partició en dos cruzadas nada menos, con la de tropelías que se cometieron en ellas. Como no veía suficiente sufrimiento a su alrededor, combatía con un apretado cilicio enroscado en su pantorrilla, para sufrir de lo lindo. Un ejemplo, sí.

2. Simón el estilita.

El estilita, ¡no el estilista! Es de mis favoritos, porque hasta el gran Buñuel le dedicó una estupenda película. Se tiró 37 años de pie sobre una columna de 15 metros, hasta que se murió. Se alimentaba de leche de cabra y pan que le suministraban lo muchachos del pueblo, y recibía visitas por una escalera. Vis a vis no, porque tenía prohibido a las mujeres que se acercaran a la columna. Una erección allí de pie habría sido algo muy difícil de disimular.

1. San Cosme y San Damián.

Los he puesto en el número 1 porque me caen muy bien. Ambos eran médicos, y realizaron un trasplante de pierna. Cogieron la extremidad de un criado negro fallecido recientemente y la insertaron con éxito en un tipo blanco. El milagro ha sido muy representado en el arte religioso. Si estáis en una iglesia y véis en un cuadro a un tipo con una pierna de cada color, ese era el paciente de Cosme y Damián. Tamaño avance de la ciencia fue poco reconocido, y los dos cirujanos acabaron siendo torturados y quemados vivos. Pero no se murieron. Entonces alguien debió consultar un manual de vampiros, los decapitaron, y ahí se acabaron Cosme y Damián.

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