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¡Logran elaborar el vino de la última cena! ¡Y es un Rioja!

El vino ha sido elaborado por una bodega de Elciego, una pequeña población entre Logroño y Vitoria.

Última Cena [archivo]

Pixabay Última Cena [archivo]

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Aunque ésta es una página de humor, no es broma. Yo anuncié una Segunda Venida, pero lo que está a punto de volver es el vino que degusté en la Última Juerga con los apóstoles.

Se ha especulado mucho sobre cómo pudo ser el vino que se transformó nada más y nada menos que en mi sangre aquella noche. Y es que el vino es muy importante en mi religión:

Eclesiastés 9:7 dice: "bebe tu vino con alegre corazón". El Salmo 104:14-15 afirma que Dios da vino "que alegra el corazón del hombre". Noé, el único ser humano de toda la Tierra que sobrevivió al Diluvio junto a su familia, lo primero que hizo al bajar del arca fue cogerse una buena cogorza para superar el trauma.

El milagro de la elaboración en pleno siglo XXI del vino que bebí en la Última Cena está a punto de obrarlo Bodegas Valdelana, una bodega cuyos orígenes se remontan a 1583 y que está en Elciego, un pueblo de algo más de 1000 habitantes situado entre Logroño y Vitoria, en la comarca conocida como la rioja alavesa, la cuna del vino Rioja.

No voy a hacer chistes con bodega, Elciego y cogerse un ciego, ¿vale?

Desde hace un tiempo se venía investigando qué tipo de uva fue la utilizada para conseguir el vino de aquella mítica cena. Científicos de la Universidad de Ariel, en Cisjordania, llevan años intentando recrear dicho brebaje, para lo cual han logrado identificar 120 variedades de uvas únicas de la región, de las cuales solo veinte son adecuadas para la elaboración del vino.

Los expertos han llegado a la conclusión de que el vino de la Última Cena no sería un tinto como muchos pensaban, sino un "un caldo denso y blanco, de cierto cuerpo, con un breve añejamiento, y una graduación alcohólica en torno a 13 grados procedentes de las uvas parientes de la variedad Marawi."

Dicha uva se considerada extinguida desde el año 220 después de mí por culpa de las incursiones de los otomanos, a los que el alcohol no les iba nada y destruían todo viñedo que encontraban a su paso; pero gracias al trabajo de los técnicos ha sido rescatada ahora a través de fragmentos de recipientes encontrados en templos judíos, de los cuales se ha logrado extraer su material genético, ¡aleluya!

Tras nueve años de trabajo, las bodegas Valdelana, que poseen también un pequeño terreno en Israel, gracias a un grupo de trabajo compuesto por profesores y antiguos militares en permanente contacto con su central en España, han logrado cultivar dicha uva.

«En contra de lo que se podía pensar en un principio, Marawi es una variedad de vino blanco. Su tonalidad es de un color amarillo verdoso, y aunque no es una tonalidad muy alcohólica, en nariz los aromas son muy florales y en boca tiene un punto de acidez fresca y atractiva.", afirma Juan José Valdelana, el propietario.

La tendencia a añadir mieles y especias en los recipientes donde se dejaba fermentar el líquido podrían justificar sus tonalidades más oscuras. De ahí la confusión.

El proyecto está muy avanzado y desde las bodegas anuncian que en tres años podrá beberse allí mismo "el vino de la Última Cena". Para ello se está recreando una bodega del siglo I, con su molino y su lagar, donde el vino se elaborará de forma artesanal.

Yo por si acaso, pediré que me suban un poco, que si bajo sois capaces de crucificarme otra vez. Y ya os diré si se parece. ¡Salud!

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