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Lilit, la primera mujer

Lilit, la primera mujer de la Biblia.

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Dice el capítulo 2 del Génesis que creé a la mujer a partir de una costilla del hombre. ¿Es eso cierto? Vamos a ver, hijos míos, el Génesis mezcla dos tradiciones distintas sobre la creación, así que antes, en el capítulo 1 pone otra cosa: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios los creó; varón y hembra los creó”. Es decir, que creé al hombre y a la mujer a la vez, y por supuesto, ninguno salió de ninguna costilla del otro. La literatura hebrea es muy prolija al respecto, y cuenta perfectamente la historia de esa primera mujer: Lilit. Lilit fue la primera mujer de Adán, antes de la pánfila de Eva. Vivía con su churri muy tranquila en el huerto, pero tenían muchas discusiones de pareja, y todas las veces por el mismo motivo: Adán quería hacer el amor siempre en la postura del misionero (en esto era muy religioso) y Lilit le decía que ella estaba creada del mismo barro que él y que era su igual y que por tanto podían cambiar de vez en cuando y dejarla a ella fornicar encima. Sí, hijos míos, en los albores de la humanidad, y esto era lo que os preocupaba. Adán se negaba siempre, hasta que ella un día se hartó, invocó mi nombre, que estaba prohibido (ya no me acuerdo por qué) y elevándose por los aires se largó con viento fresco hasta una zona del Mar Rojo que estaba habitada por lujuriosos demonios. Allí se dedicó a fornicar con ellos todo el día en todas las posturas posibles, engendrando miles de hijos demoníacos. Hay quien dice que es la madre de los vampiros. Tuve que mandarle tres ángeles con la advertencia de que o regresaba o le mataría cien hijos al día. Fue la primera vez que descubrí el placer del matar. Matar recién nacidos. A veces soy peor que el diablo. Lilit tenía mucha personalidad, y no había Dios que la achantase. Se negó en redondo y les dijo a mis ángeles que como represalia ella mataría a los hijos de Adán. Y así ha sido desde entonces. Yo le mato cien niños cada día, y ella asesina a vuestras crías y, según dicen los antiguos, merodea por vuestras sábanas en busca del semen que expulsáis en las poluciones nocturnas, que ella utiliza para engendrar más hijos. Durante la Edad Media colocábais un amuleto en la puerta de vuestras casas con la leyenda: “Lilit abi”, que quiere decir, “Lilit, aléjate”, para salvar a vuestros recién nacidos. Hoy apenas os acordáis de Lilit, pero cuando le cantéis una nana a vuestros niños, no olvidéis que en inglés se dice “Lullaby”, Lilit abi.

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