Se acerca su festividad, el 23 de septiembre, y hoy os quiero hablar de Santa Tecla, patrona de los informáticos. Vale, esto no es oficial, pero ya sabéis que en mi iglesia casi todo lo que hoy es dogma empezó también siendo una ocurrencia de alguien por ahí y poco a poco adquirió tal categoría.

Dicen que fue en Cataluña donde los informáticos adoptaron a Tecla como su patrona, debido a su nombre ( estaban frente al teclado de un ordenador, y le dieron a la idem), aunque otros reivindican que fue en las diversas delegaciones de IBM donde fue establecido tan simpático patronazgo.

Pero, ¿quién fue Santa Tecla? Es más, ¿existió realmente? Las únicas noticias que tenemos de ella provienen de "Los Hechos de Pablo y Tecla", un texto apócrifo, con eso os digo todo. Allí se cuenta que Tecla era una joven virgen de Konya, Anatolia. Allí escuchó un día las predicaciones de San Pablo y se hizo tan fan que decidió abandonarlo todo y seguir al apóstol en plan gruppie. Pero a su madre no le hizo mucha gracia, y en lugar de comprarle la camiseta del apóstol ordenó que la quemasen en la hoguera. ¡Hay que ver cómo las gastaban los padres de aquella época!

Justo cuando la iban a hacer a la brasa yo envié un terremoto y una tormenta y Tecla se salvó, y se fue con Pablo a correr mil aventuras. En otra ocasión, un magistrado intentó violarla, y ¿sabéis a quién condenaron?, ¡a Tecla, por no dejarse violar! Fue sentenciada a morir devorada por bestias salvajes, pero ocurrió otro milagro y las bestias se empezaron a devorar entre ellas, pasando de Tecla. En otra ocasión, ya anciana, la estaban persiguiendo unos malvados y se abrió una grieta en la roca y desapareció, y no sabemos si entró en Matrix, pero nunca más se supo de ella.

Tecla es una santa muy importante porque está considerada la primer mujer mártir cristiana, y fue reverenciada como modelo de castidad y considerada "igual a los apóstoles", lo que, tratándose de una mujer, era mucho decir en aquellos tiempos. Tecla rompió el techo de cristal del apostolado.

Desde 1321 se celebran en Tarragona las fiestas de Santa Tecla, y si queréis ir a un lugar realmente especial y con unas vistas alucinantes de la desembocadura del río Miño, el océano Atlántico y los montes de Portual y Galicia, no dejéis de pasaros por el Monte de Santa Tecla, en el extremo más sudoccidental de Galicia. Allí hay una coqueta ermita del siglo XII, la ermita de Santa Tecla, donde además de una reliquia de la santa conservan ¡un trozo de la mismísima cruz donde me dieron matarile! Y con un poco de suerte, y alguna oración a la santa, seguro que pilláis Wifi.