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Hoy os enseño uno de mis mejores trucos, ¡Cómo caminar sobre las aguas!

Hoy os enseño uno de mis mejores trucos, ¡Cómo caminar sobre las aguas!

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En efecto, ya estamos en verano y lucir cuerpazo está bien, pero que con lo que más se liga sin duda es con un buen número de mooonwalking en la piscina o el mar. ¿Cómo empecé yo a caminar sobre las aguas? Bien, recuerdo que cuando me bautizó mi primo Juan en el Jordán, el agua estaba tan fría que entonces me juré que caminaría sobre ella en lugar de sumergirme. Si Moisés, que era empleado mío, había separado las aguas del Mar Rojo en dos, y Josué y Eliseo habían hecho lo mismo con las del Jordán, ¿no iba a ser yo capaz de inventar el surf? Como recordaréis, tanto mi padre como yo éramos carpinteros, así que me hice una tabla de surf maravillosa. Mis discípulos, que nunca habían visto nada igual, decían que yo “caminaba sobre las aguas”. Empecé en el Mar de Galilea, pero como no tenía buenas olas, tuve que irme a Sidón y Tiro, ciudades costeras que aunque eran tierra de gentiles, tenían una condiciones inmejorables. Más tarde me enteré de que me iban a crucificar, y entonces cogí una fobia tremenda a las tablas y los clavos. Y tuve que tirar de milagro y esta vez sí, aprendí a caminar de verdad sobre las aguas. Para caminar sobre los aguas hay que tener en cuenta estos puntos.

1. ¿Eres pronador o supinador?

En función de tu pisada deberás coger la ola de una manera u otra. Todos recordáreis cómo un día San Pedro trató de venir andando hasta mi barca caminando sobre el agua. Al principio iba bien, lo estaba consiguiendo, pero se puso nervioso, cambió la pisada y comenzó a hundirse. Tuve que ir a salvarle, y cogió tanto miedo que nunca más lo intentó.

2. Mejor sobre agua salada.

En el agua salada es más fácil flotar, ya lo sabéis, al tener más densidad. Os recomiendo el Mar Muerto, que posee una salinidad del 28%, nueve veces más de lo normal. Tiene fama de ser el lago más salado del planeta, pero le superan el lago Assal en Yibuti y algunos antárticos. En el Antiguo Testamento además en sus orillas se asentaban Sodoma y Gomorra, con lo que además de flotar de maravilla tenías juerga asegurada.

3. En río, por las piedras.

En agua dulce es bastante más difícil caminar que sobre salada. Si ves que rezando dos padrenuestros y tres avemarías no flotas, prueba a ir caminando sobre las piedras. Es muy útil y desde lejos produce el mismo efecto. Y las fotos en Instagram quedarán genial y no se notará nada.

4. Si quieres asegurar, plexiglass. Las plataformas de plexiglass no se ven, sobre todo si el agua está en movimiento, y quedas como Dios. Este mago lo explica:

5. El oobleck, la sustancia divina. Otra buena manera es caminar sobre una sustancia líquida llamada oobleck, resultante de mezclar agua con harina de maíz (aproximadamente una medida de agua por dos de harina). Si Pablo Motos puede, tú también:

6. En la Luna. Exacto, el ser humano puede caminar sobre el agua...si se encuentra a una gravedad cinco veces menor que en la Tierra. Y esa circunstancia se da en la Luna. Es fácil: hacéis la carrera de astronauta, conseguís que os seleccione la NASA, subís a la Luna, buscáis agua o mejor la lleváis de casa, y ¡listo! 7. Por una pasarela. Es la mejor. Y si no, que se lo digan a los miles de turistas que visitaron la pasarela de 3 kilómetros que se instaló durante dos semanas en el lago Iseo, en la localidad italiana de Sulzano. Siento habéroslo dicho tarde, era una obra de arte “temporal” y los 220.000 cubos de polietileno cubiertos de 100.000 metros de tela fueron reciclados a su finalización.

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