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El fantasma decapitado de la Iglesia de San Ginés

Diostuitero nos desvela una de las leyendas más famosas de Madrid.

El fantasma decapitado de la Iglesia de San Ginés

Wikpedia Luis García El fantasma decapitado de la Iglesia de San Ginés

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Es una de las leyendas más famosas de Madrid, pero poco conocida fuera de la capital.

Nos remontamos a 1353. Por aquellos tiempos en que la gente era más pobre que las ratas y los templos con sus cálices de plata y otros objetos de valor constituían una verdadera tentación, eran muy comunes los robos dentro de los recintos sagrados. Eso es lo que pasó en la céntrica y madrileña Iglesia de San Ginés ( sí, la que está al lado de la preciosa librería y la añorada sala de fiestas Joy Slava y muy cerca la churrería donde más de uno hemos visto amanecer tras una larga noche de farra).

Unos ladrones entraron a robar y se toparon con un discreto anciano que, de rodillas, se encontraba rezando. Ni cortos ni perezosos, le cortaron la cabeza, para que no diera la voz de alarma ni les delatara. Pero, ¿qué pasó? Que al párroco de la iglesia se le apareció poco tiempo después un fantasma decapitado que le informó de la identidad de los ladrones y asesinos, los cuales acabaron sus días bajo el yugo de la justicia.

En principio su misión ya estaba cumplida, pero dicen que al fantasma le gusta salir a dar paseos y que son muchos los que han visto la sombra de un decapitado entre los muros de San Ginés.

Esta madrileñísima iglesia tiene mucha historia: allí fue bautizado Lope de Vega y se casó Quevedo, y su cripta alberga los restos de muchos madrileños pudientes, entre ellos, el fundador de El Corte Inglés.

Además de todo esto, la Iglesia de San Ginés era muy popular porque una de sus capillas albergaba un cocodrilo disecado. Cuentan las crónicas que en la época de la colonización de América por los españoles, un aposentador real que se encontraba en ese continente se topó con un cocodrilo que se le acercaba con malas intenciones. El aposentador se encomendó a la Virgen de los Remedios y una rama cayó sobre el lagarto, matándolo al instante. Y se lo trajo de souvenir a la parroquia. Dicen que el cocodrilo se podía contemplar en una urna, hasta que el párroco, harto de que aquello se convirtiera en un parque de atracciones, lo hizo desaparecer, y hoy debe estar junto a la cabeza del fantasma decapitado: desaparecido.

Un precioso templo donde sí se puede ver un gran cocodrilo en una urna ( y durante años colgó del techo, sí, del techo, yo lo he visto con estos ojitos) es el Santuario de Nuestra Señora de Sonsoles de Ávila, en base a una historia muy similar, en este caso con la Virgen de Sonsoles como intercesora en lugar de la de los Remedios. Si vais a la preciosa ciudad amurallada, os recomiendo su visita: además de ver el cocodrilo, desde el santuario y su agradable recinto arbolado se divisa a los pies la ciudad de Santa Teresa.

Es un lugar magnífico y todavía no transitado por los grupos de turistas. Y sin decapitados dando vueltas por allí.

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