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Entrevista al primer tipo que se leyó la Biblia

@diostuitero entrevista en exclusiva al primer tipo que se leyó la Biblia.

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Pixabay Biblia

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@diostuitero | Madrid
| 22.08.2018 17:33

Hoy en exclusiva para mis lectores de Liopardo entrevisto al primer tipo que se leyó la Biblia. Como sabéis, la Biblia es un tocho importante que se fue configurando a lo largo de los tiempos, consta de 73 libros y su canon católico, es decir, su “versión oficial” para los católicos se estableció en el año 382 en el Sínodo de Roma.

La historia no lo cuenta, pero esa misma tarde, tras los vinitos y la tertulia posterior, se la dieron a leer a un tipo de una editorial para ver si les había quedado bien. Y le pidieron un informe. Hoy, en el fondo de una antigua ánfora de barro romana, ha aparecido, y dice así:

“ La Biblia, informe de lectura.

Es un libro que no está mal, pero es muy largo, yo le quitaría unas mil o mil quinientas páginas para que fuera más comercial. El texto además no es homogéneo, comienza como un cuento para niños con la historia de la manzana y la serpiente pero de pronto empieza a degenerar un catálogo de guerras y matanzas. Lo del arca es poco creíble, yo lo quitaría, ¿cómo van a caber todos los animales de la Tierra en un barco de madera? Quizá en el Coliseo Romano quepan, pero en un barco, no.

Los personajes no están bien construidos: para empezar, Dios, el protagonista, no tiene una personalidad definida: en la primera parte es peor que Nerón, colérico y vengativo y no para de asesinar a todo el mundo, pero en la segunda es un atontao que no mata a una mosca.

El texto está además lleno de contradicciones: en unos lugares ofrece unos datos y un poco más adelante da otros completamente distintos. Por ejemplo, en un sitio dice que Judas se ahorcó y en otro que se lanzó por un terraplén. Eso confunde al lector. También contiene numerosos errores históricos y geogŕaficos.

Otro aspecto a corregir es su misoginia. Vale que en el Imperio Romano ahora mismo también somos algo machistas, pero esto ya es demasiado: echan la culpa a una mujer, Eva, de traer el pecado al mundo, y la mitad de las que salen son putas o estériles. En cambio los hombres nunca son estériles. Ni putas.

Los homosexuales tampoco salen muy bien parados, dice que hay que apedrearlos y esas cosas. ¡Si Alejandro Magno levantara la cabeza!

En ocasiones el ritmo decae, con genealogías que a nadie le importan. Quien quiera que vaya al registro civil, y que no maree.

Los romanos tampoco quedamos nada bien. Salimos muy poco, y es solo para matar al bueno.

Al libro le falta algo de humor. Aunque a veces te ríes con las barbaridades que cuenta, yo le habría metido algún chiste de legionarios o galos. O de esclavos, como aquel que cuenta que se encuentran dos ciudadanos romanos y le dice uno al otro:

-El esclavo que me vendiste se ha muerto.

Y el otro le contesta.

-¡Por los dioses, jamás hizo tal cosa cuando estuvo a mi servicio!

En resumen, la Biblia es un libro demasiado largo y poco creíble, que no mantiene la tensión narrativa y al que le auguro poco éxito, salvo que obliguen a la gente a comprarlo bajo pena de galeras o algo así. No creo que haya segunda parte. He dicho.”

Nota del autor: el chiste de los romanos es malo, pero real, es un chiste auténtico de la época romana. No me crufiquéis otra vez.

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