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El Debate Infernal

Diostuitero narra un debate en el infierno.

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Lo que parecía imposible, sucedió. Satán, gobernador vitalicio del Infierno, había presentado su dimisión. Según él estaba muy quemado. Una mañana se levantó con la pezuña izquierda y me dijo que lo dejaba, que estaba harto de recibir tantas presiones, que ser el más malo entre los malos, la maldad absoluta todo el tiempo, era un trabajo agotador. Al parecer, había gente más joven que venía pisando pisando fuerte: Hitler, Stalin, el Arropiero, el productor del disco de Kiko Rivera.... El puesto quedaba vacante y el Infierno sin gobierno. Pensaba elegir el sustituto a dedo, como en el fresco de la Capilla Sixtina, pero me di cuenta de que mi Iglesia se estaba modernizando y decidí adoptar un proceso moderno y democrático: convoqué Elecciones Generales Diabólicas para el 6 del 6 a las 6 de la tarde. Estaban llamados a votar todos los malhechores, ladrones, torturadores y youtubers que poblaban el Infierno. Pronto se formaron los primeros partidos políticos, y decidí profundizar con el experimento democrático y realizar un debate televisado en directo a todas las calderas del inframundo.

Elegí como moderadora a Leticia Sabater, una gran experta en estas lides tras su paso por aquellos programas de testimonio donde los invitados acababan tirándose de los pelos. Sus discos le daban también un excelente pedigrí infernal difícil de superar. Ante cuatro atriles ardiendo se muestran ahora dispuestos los cuatro. Tras los vómitos verdes, escupitajos y blasfemias de rigor a cargo de la moderadora, toma el turno de palabra el candidato por el Partido Satanista: -Malos días a todos. Cuando sea presidente del Infierno invertiré un 666% más en el Estado de Malestar, que se ha deteriorado enormemente estos 4 billones de años. El fuego ya casi no abrasa y millones de almas en pena apenas pasan calamidades.

-Pues yo prometo castigos corporales para todos, y una renta mínima de dolor universal - interrumpe el candidato de Demoniemos- No es de recibo que unos disfruten de suplicios a costa de los pecados de los demás. Más escupitajos, espumarajos y blasfemias por parte de la moderadora, que se convulsiona elegantemente mientras gira la cabeza 180 grados. El público aplaude y destroza parte de la grada. -Yo estoy a favor de centralizar los nueve infiernos de Dante en uno, porque la actual descentralización supone un despilfarro y duplicidad de servicios demoníacos. Además habría que liberalizar el consumo de agua bendita y bajar la cuota de espíritus autónomos. -Eshtoy en parte de acuerdo con el candidato de Diablamos. No en lo del agua bendita, por shupueshto, que debes sheguir shiendo ilegal, shino en lo de la centralización. Desde el Partido Impopular abogamosh también por la privatización de todos los inshtrumentosh de tortura y prometemosh la creación de sheish millonesh de pueshtosh de trabajo forzado.

Estas palabras son pronunciadas por una imagen en una pantalla de plasma, acompañadas de rayos, interferencias de un programa deportivo de la COPE y un pitido realmente desagradable. Justo en esos momentos se produce algo inesperado. Leticia Sabater se come el micrófono, empieza a crecer de forma descomunal y, adquiriendo una apariencia aún más aterradora de la habitual, comienza a chillar: -¡A mediodía, alegría! ¡He tomado el control absoluto del Infierno! Se acabaron las elecciones, doy ahora mismo un golpe de estado y me autoproclamo presidenta el Infierno. ¡La primera presidenta mujer! El público, encantado con este inesperado gesto de maldad, aplaude entusiamado, mientras se producen varias decenas de muertos que resucitan al instante. Los cuatro candidatos han quedado en fuera de juego ante el brillante y audaz movimiento de la moderadora. Ninguno de sus asesores les aconsejó hacer algo tan diabólicamente perverso. Las elecciones han terminado antes de tiempo. La nueva presidenta del Inferno es Leticia Sabater. Ahora sí que vendréis a misa, ¿verdad?

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