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El dragón en el garaje de Carl Sagan

Diostuitero explica la famosa teoría del dragón en el garaje de Carl Sagan.

Carl Sagan

Pixabay Carl Sagan

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Tal día como hoy de 1934 venía al mundo Carl Sagan, uno de los mayores divulgadores científicos de la historia. Si no habéis visto su serie sobre el universo "Cosmos" ya lo estáis haciendo.

Carl Sagan, como buen científico, era agnóstico. Todo eso que cuenta la Biblia de que el Universo solo tiene 6000 años y que el sol gira alrededor de la Tierra no le convencía.

"No puedes convencer a un creyente de nada porque sus creencias no están basadas en evidencias, están basadas en una enraizada necesidad de creer", afirmaba.

Y es que ser creyente es como ser del Atlético de Madrid: la realidad te dice que no vaya por ahí y no paras de llevarte desengaños pero es algo que no puedes dejar.

En su libro "El mundo y sus demonios", Carl nos explica su famosa analogía de el dragón en el garaje:

"«En mi garaje vive un dragón que escupe fuego por la boca». Supongamos que yo le hago a usted una aseveración como ésa. A lo mejor le gustaría comprobarlo, verlo usted mismo. A lo largo de los siglos ha habido innumerables historias de dragones, pero ninguna prueba real. ¡Qué oportunidad!

—Enséñemelo —me dice usted.

Yo le llevo a mi garaje. Usted mira y ve una escalera, latas de pintura vacías y un triciclo viejo, pero el dragón no está.

—¿Dónde está el dragón? —me pregunta.

—Oh, está aquí —contesto yo moviendo la mano vagamente—. Me olvidé de decir que es un dragón invisible.

Me propone que cubra de harina el suelo del garaje para que queden marcadas las huellas del dragón.

—Buena idea —replico—, pero este dragón flota en el aire.

Entonces propone usar un sensor infrarrojo para detectar el fuego invisible.

—Buena idea, pero el fuego invisible tampoco da calor.

Sugiere pintar con spray el dragón para hacerlo visible.

—Buena idea, solo que es un dragón incorpóreo y la pintura no se le pegaría.

Y así sucesivamente. Yo contrarresto cualquier prueba física que usted me propone con una explicación especial de por qué no funcionará. Ahora bien, ¿cuál es la diferencia entre un dragón invisible, incorpóreo y flotante que escupe un fuego que no quema y un dragón inexistente? Si no hay manera de refutar mi opinión, si no hay ningún experimento concebible válido contra ella, ¿qué significa decir que mi dragón existe? Su incapacidad de invalidar mi hipótesis no equivale en absoluto a demostrar que es cierta. Las afirmaciones que no pueden probarse, las aseveraciones inmunes a la refutación son verdaderamente inútiles, por mucho valor que puedan tener para inspirarnos o excitar nuestro sentido de maravilla. Lo que yo le he pedido que haga es acabar aceptando, en ausencia de pruebas, lo que yo digo."

Este argumento es similar al de la tetera de Russell, el unicornio rosa invisible o el monstruo del espaguetii volador. O lo que se os ocurra a vosotros mismos. El ser humano lleva miles de años inventado excusas para escapar de la muerte. Asumidlo, no es tan terrible, la muerte es solo una siesta que se te va de las manos. Sed felices.

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