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Curiosidades de Semana Santa que no conocías

@diostuitero por qué la Semana Santa cambia de fecha cada año, cuál es el origen de los capirotes y cómo empezó la tradición de las procesiones.

Semana Santa

Pixabay Semana Santa

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Por mucho que pasen los años, no termino de acostumbrarme. No es nada agradable que te maten, aunque sepas que tienes vidas extras infinitas y resucitas al tercer día. Además está el hecho de que muchos de vosotros lo celebráis comiendo torrijas y tomando el sol en la playa, lo cual tampoco ayuda. ¡Un poco de solidaridad, que he bajado a salvaros, parece mentira!

La Semana Santa me trae mártir. Para empezar, cada año comienza en una fecha diferente. Y esto se debe a que en el Concilio de Nicea, allá por el año 325, se les ocurrió que el Domingo de Resurrección tenía que ser el domingo posterior a la primera luna llena de primavera. ¡Vamos, que no le dejan resucitar a uno cuando quiere!

Luego está eso de ir con capirotes por la calle. Los capirotes tienen su origen en la Inquisición, una etapa muy oscura que yo creo que mi Iglesia haría mejor en olvidar, digo yo.

Otra cosa curiosa, la costumbre de indultar a un preso. Esta tradición proviene de una leyenda que cuenta que en 1759 una epidemia de peste asoló la ciudad de Málaga, y los reclusos de la prisión se ofrecieron para sacar ellos uno de los pasos de los que eran muy devotos. Como no les concedieron el permiso, cuenta la historia que se amotinaron, salieron del presidio, sacaron el paso y la peste desapareció. Y lo más milagroso: ¡volvieron todos a la cárcel! A ver, la religión está llena de cosas increbíbles, pero esto ya no hay Dios que se lo crea.

También está lo de no comer carne, algo que sin mucho sentido hoy en día porque la mitad os habéis hecho veganos.

Y bueno, las procesiones, en las que me paseáis en paños menores por el medio del pueblo. ¡Menos mal que siempre luzco tipazo! Eso sí, ponedme un chubasquero los días que llueve, que me voy a estropear. Los pasos de Semana Santa tienen su origen en representaciones teatrales de la Edad Media, que se realizaban con actores. Un buen día algún neoliberal de la época descubrió que si les cambiaban por imágenes el espectáculo les salía más económico y la idea llegó hasta nuestros días, para gran desconsuelo del gremio actoral.

Los penitentes disciplinantes, ya sabéis, la gente que va en la procesión flagelándose o clavándose cosas, es algo que tampoco entiendo. Carlos III los prohibió, porque iba de ilustrado y todo eso, pero como siempre, el pueblo no hizo ni caso. Menos mal que en el siglo XIX introdujísteis las bandas de música para darle un poco de ambiente a la cosa.

Bueno, espero que estos días pasen rápido y que este año el sepulcro tenga Wi-Fi. Que yo os bendiga.

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