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Cuando perdí por un voto

La increíble historia de cuando Dios perdió una votación sobre su existencia por un voto.

Una persona introduce un sobre en una urna electoral.

Getty | Archivo Una persona introduce un sobre en una urna electoral.

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@diostuitero | Madrid
| 23.05.2018 16:22

Anda todo el mundo en Twitter hablando sobre la consulta que Pablo Iglesias e Irene Montero han planteado a los inscritos de Podemos sobre su continuidad al frente del partido tras la compra del famoso chalet de Galapagar. Ellos han convocado el referéndum porque están seguros de que lo van a ganar pero, ¡cuidado!, que las consultas las carga el diablo.

Yo mismo, que soy Dios, perdí una. Corría el año 1936, y el debate religioso ocupaba gran parte de la vida de aquella convulsa España. Pues bien, los señores socios del Ateneo (digo señores, porque muchas mujeres no había), decidieron someter a votación mi existencia y ¡perdí por un solo voto!

Ignoro el contenido de los debates, pero debió ser algo así:

- ¡Señores, es obvio que Dios existe porque todo esto que vemos no pudo ser creado de la Nada y bla, bla, bla, bla...!

- ¡Me opongo! ¡Dios no existe, es imposible que haya un ser tan cruel que te deje sin papel higiénico cuando estás sentado en la taza del wáter!

- Por no hablar de que siempre llueve cuando lavas el coche...

(Aplausos de los socios ateos)

- ¡Blasfemia! Para empezar, estamos en 1936, y casi ninguno tenemos coche, y si alguien se encuentra sin papel higiénico en el excusado es porque no se ha cerciorado antes de que tan principal y necesario elemento se hayare a sus disposición.

(Aplausos de los socios creyentes)

- Lo acepto, pero, ¿y qué hay del hambre en el mundo, las enfermedades, las guerras, los terremotos, el sufrimiento y todo eso?

-¡Naderías! Eso no es culpa de Dios, si el mundo le salió mal es porque lo hizo solo en seis días. Llevaría prisa por algo.

( Aplausos de los socios creyentes)

- ¿Prisa? ¡Se supone que Dios es eterno y tiene todo el tiempo del mundo! La Tierra es una chapuza, ni siquiera es redonda, ¡está achatada por los polos!

- Se le debió caer o algo...

- A él le da igual, como vive en el cielo...

- ¡Dios existe porque lo pone en su libro!

- Yo creo que Dios existe, pero poco...

- ¡Dios soy yo! Me lo ha dicho un ángel.

-¿Pero cuál es el que existe, el nuestro o el de los moros?

-¡Qué lío! - inteviene el presidente- .Votemos, y el que vote no, luego a confesarse!

- Vale, pero si sale que no, ¿qué hacemos?

-Pues emborracharnos, ¡como siempre! Y si gana, también, ¡para celebrarlo!

( Aplausos generalizados)

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