1. El origen histórico del Belén data de 1223, durante una Nochebuena en la que al bueno de San Francisco de Asís se le ocurrió representar la escena de mi nacimiento en una cueva cerca de un pueblo llamado Greccio, en Italia. San Francisco colocó un pesebre, pero sin niño, ya le vale.

2. Antes de San Francisco, ya se encontraron representaciones de mi nacimiento con figuritas en lugares como las catacumbas romanas. Hay quien dice que esas figuritas estaban relacionadas con el culto a los dioses romanos (lares), que también se realizaban con pequeñas esculturas pero de otra colección.

3. En España el más antiguo es “el Belén de Jesús” de Palma de Mallorca, labrado en 1480, pero el que lo popularizó fue el rey Carlos III, cuando vino de Nápoles, donde había gran tradición. Los nobles, queriendo parecerse al rey, lo adoptaron, y luego la burguesía, y de ahí al pueblo llano. Es una costumbre implantada de arriba a abajo, si fuese un chiste no podría hacerse.

4. El caganer, el famoso personaje del Beleń catalán, en sus inicios no pertenecía a éste, sino que se econtraba en azulejos contando diferentes historias. Unas historias que te cagas.

5. En 2012 el Papa Benedicto XVI, en su libro "La infancia de Jesús", se cargó a la mula y el buey, afirmando que "en el portal no había animales". Menos mal que, como siempre, la gente no le hizo ni caso.

6. Cuando Inglaterra adoptó el anglicanismo, debido al rechazo de los íconos, se quemaron todas la figuritas de los belenes, y en 1601 se promulgó un decreto, la Bethelen Ban, por la que se condenaba a muerte a quien lo incumpliera. En el siglo XIX los británicos se volvieron algo más enrollados y tolerantes y levantaron la condena.

7. ¿Cúando ponerlo y quitarlo? En teoría, se pone el 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción de mi madre, y se retira el 2 de febrero, fecha de mi presentación en el templo.