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Celebridades que se recluyeron

Estamos recluidos por culpa del coronavirus y hoy Diostuitero nos recuerda la historia de cinco personajes famosos que se recluyeron.

El guardián entre el centeno

Pxhere El guardián entre el centeno

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Esto del coronavirus se me ha ido de las manos, tengo a medio mundo sin poder de salir de casa. Para animaros, aquí os traigo varios ejemplos de famosos que un buen día decidieron encerrarse y no salir más. ¡Ánimo!

1. Enya.

Ha vendido más de 70 millones de discos, es doctora honoris causa e incluso un asteroide lleva su nombre, pero no le gusta salir. Vive desde hace años recluida en su Castillo Manderley en el condado de Dublín, en el que se gastó 250.000 euros en equipamientos de seguridad. Aún así, un seguidor fanático se coló y maniató durante dos horas a una de sus asesoras. Ella se refugió en la habitación del pánico y suponemos que se pondría algún disco suyo para relajarse. Porque Enya vive por y para su trabajo. Según ella, esa es la razón de abandonar todo lo demás y por la que nació Watermark, su obra maestra. Pues yo te doy las gracias, Enya.

2. J.D. Salinger.

El autor de la genial "El Guardián entre el centeno" se convirtió en una figura de culto en vida, pero él decía: "los sentimientos de anonimato y oscuridad de un escritor constituyen la segunda propiedad más valiosa que le es concedido." Así que se mudó de Nueva York a Cornish (Nuevo Hampshire), donde vivió como un eremita que, según relató después su hija "se bebía su propia orina" y tenía a su mujer como una "prisionera vital" a la que negaba ver a sus parientes y amigos, lo que confirma que ser un genio y un capullo no está reñido.

3. Greta Garbo.

En la cima de su carrera, a los 36 años, la Garbo se retiró y se encerró en un precioso apartamento cerca de Central Park, rodeada de obras de Renoir, Kandinsky y otros grandes. Se convirtió en "la reclusa más famosa del mundo", siendo asediada día y noche por periodistas y fotógrafos hasta el mismísimo momento de su muerte. Y eso que no se había inventado Telecinco.

4. Syd Barret.

El mítico líder, cantante, guitarrista y compositor de los primeros Pink Floyd se pasó allá por los 60 con el LSD y a los tres años tuvo que dejar la banda. Sus compañeros le dedicaron "Wish you were here", una canción de esas que te pone la piel de gallina. En 1978 se mudó a vivir con su madre en Cambridge, donde permaneció aislado hasta su muerte en 2006. Tan solo abandonó el domicilio en 1982, con la intención de instalarse en Londres, pero la experiencia no resultó y a las pocas semanas regresó junto a su progenitora, ¡andando los 80 kilómetros!

5. Friedrich Nietzsche.

Nietzsche fue el graciosito que dijo eso de "Dios ha muerto". Resultado, le volví loco, con lo que pasó los últimos años de su vida recluido en un par de sanatorios y en casa de su hermana, hasta que finalmente, el que se murió fue él, por listo.

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