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¿Cómo realizar un exorcismo?

Diostuitero nos enseña cómo realizar un exorcismo.

El exorcista (fotograma de la película)

Warner Bros. El exorcista (fotograma de la película)

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Como sabéis, yo mismo soy experto en exorcismos. Me pasé todo el Nuevo Testamento realizándolos. Soy tan bueno que una vez le extraje a un hombre un monton de demonios llamados “Legión” y los introduje en dos mil cerdos, que se despeñaron por un barranco.

He visto que no lo tenéis muy claro, y hoy desde liopardo quiero realizar un servicio público y daros unas instrucciones básicas:

1. Asegúrate de que eres la persona indicada para realizar el exorcismo.

Debes reunir estos requisitos:

- Ser sacerdote oficial de la Iglesia Católica Romana.

- Haber cursado y obtenido el título oficial de exorcista. Se imparte en el Vaticano, no vale el de tu parroquia ni el de Cuarto Milenio.

- La autorización del obispo de tu diócesis, previa aprobación de un tribunal eclesiástico competente en la materia. El obispo es ese señor con falda que vive en el Palacio Episcopal o en un ático de 400 metros en el centro. No confundir con Elton John.

2. No te olvides del material.

Necesitarás:

- Biblia. Se aconseja que sea ligera e impermeable.

- Crucifijo. Vale el mismo que para los vampiros.

- Agua bendita. A veces el exorcizado se pone violento y conviene rociarle para que se tranquilice. Para él es como ácido sulfúrico.

- Ritual romano de exorcismo. Por si aprobaste el curso del Vaticano copiando y no te lo sabes.

- Rosario. Vale el de tu abuela. Si se lo mangas antes de las seis no lo notará.

-Toallitas. Los endemoniados son muy propensos a vomitar y escupirte en la cara.

-Correas. Muchas veces hay que atarlos a la cama, lo vi en un peli.

-Disco de Kiko Rivera. En casos extremos el demonio penetra en él y queda atrapado.

3. Comprueba que se trata realmente de un caso de posesión infernal

Los síntomas habituales son: estado de gran agitación, blasfemar, rechazar los sacramentos, echar espuma por la boca, hablar en multitud de lenguas. Algo así como el programa de Jiménez Losantos cuando se aprobó el Estatut de Cataluña, pero en varios idiomas.

4. Conéctate con el Espíritu Santo.

A través de la señal de Dios, el Wi Fi no nos funciona. La fuerza del Espíritu Santo es lo que te permitirá expulsar al demonio. El Espíritu Santo es como el pájaro de Twitter pero en lugar de hacer retuits embaraza vírgenes. Si eres virgen, ¡no realices exorcismos!

5. Procede al exorcismo.

Una vez comprobado que hemos traído el material necesario de casa y que tenemos conexión con el Espíritu Santo, procedemos al ritual del exorcismo. En primer lugar, saludar, que somos gente educada. Saludamos al endemoniado en nombre de Cristo, y él seguramente nos contestará con alguna blasfemia y un par de escupitajos. Hacemos uso de las toallitas. Comenzamos a leerle pasajes de la Biblia, lo que le producirá el mismo efecto que a un concursante de Gran Hermano la entrada un una biblioteca: una primera reacción de sorpresa, seguida de confusión y finalmente terrible indignación. Más gargajos y puede que algo de vómito. Toallitas.

En este momento del exorcismo recordaremos que se nos ha olvidado atarle al principio. Siempre se nos olvida. Le atamos con gran dificultad y le rociaremos con agua bendita, que le producirá un efecto de quemadura muy interesante. Que se fastidie.

Llegados a este punto, nos dirá eso de ¡Mira lo que ha hecho la guarra de tu hija! Asegúrate de no tener hijos, así ese insulto no te afectará.

Le ordenaremos que guarde silencio en nombre de Cristo. Seguramente no lo haga y su comportamiento empeore y evolucione hacia el de un tertuliano de la Sexta Noche. Le colocaremos un bozal y seguiremos recitando oraciones durante tres o cuatro horas.

6. Momento clave del exorcismo.

Una vez realizado todo lo anterior, el endemoniado empezará a dar signos de agotamiento. Es en este preciso instante cuando nombraremos al demonio o demonios que le poseen y les ordenaremos que abandonen ese cuerpo. Si no sabemos sus nombres se los preguntamos. Importante, solo le preguntaremos el nombre, pero ¡no entablaremos conversación con él! Porque los demonios son muy liantes y nos llevarían a su terreno. Podrían vendernos preferentes o algo peor.

7. Éxito o fracaso.

Al pedirle educadamente al demonio o demonios que abandonen el cuerpo de la víctima, sabremos que hemos tenido éxito si de pronto ésta se relaja, gira la cabeza y nos pide el móvil. Ya es una persona normal. Por el contrario, sabremos si hemos fracasado si el demonio:

a) Penetra en nuestro cuerpo y nos tenemos que tirar por las escaleras. Es muy molesto, porque morimos.

b) La víctima parece tranquilizarse y reposar, pero a las pocas horas comienza a observar comportamientos erráticos tales como hablar todo el tiempo de Venezuela, o por el contrario usar términos como “casta”, “transversalidad” o “núcleo irradiador”. En este caso habrá caído en lo que se conoce como “espiral monotema” y lo habremos perdido para siempre. Mucho ojo, porque podría evolucionar de posesión infernal a supercuñadismo.

c) La víctima comienza a enunciar frases de Paulo Coelho, una tras otra, sin parar. Es el caso más grave. Habría que tirar la casa abajo desde los cimientos, realizar un ritual de purificación del barrio y derivar el caso al Santo Padre personalmente.

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