Ser Dios está bastante bien: tienes a todo el mundo adorándote, eres inmortal, omnipotente y todo eso, pero también tiene sus aspectos negativos: tienes a todo el mundo cagándose en ti, no puedes ver ninguna serie porque ya te sabes el final y cada año por Semana Santa te recuerdan lo de la crucifixión.

A veces le doy vueltas a la cabeza y pienso en dedicarme a otra cosa. Estas son las cinco salidas profesionales que más contemplo:

1. Presidente del Gobierno

También tienes a todo el mundo pidiéndote cosas y a continuación cagándose en ti, así que ya tengo experiencia. No se requiere nivel de inglés ( yo sólo sé arameo y tengo conocimientos de romano nivel básico) y siempre hay algún Judas que te la quiere liar. Cada cierto tiempo tienes que abrazar niños y salir en una especie de estampitas que llamáis “cartel electoral”.

2. Licorero

Con mis poderes conversores del agua en vino me iría muy bien abriendo una vinoteca. Lástima que todavía no haya aprendido a producir ginebra o whisky escocés. Otra opción es abrir una freiduría, dado que soy un crack multiplicando panes y peces.

3. Tarotista.

Con mis poderes para ver el futuro lo tendría chupado. Lo malo es que muchas veces preferís no conocerlo, tendría que mentiros igual que hacen los tarotistas que tenéis ahora. Y tampoco me veo con unas gafas al estilo Rappel.

4. Surfista.

Dada mi capacidad para caminar sobre las aguas sería Campeón del Mundo.

5. Youtuber.

En lugar de llamarme por ejemplo @SoyUnPringada me podría llamar @SoyLaHostia . Hablaría de salseos celestiales y rapearía oraciones de misa.

¿Cómo lo veis? ¿Sigo de Dios o cambio de curro?