La semana pasada os la pasásteis enterita hablando de un señor que había salido de la tumba. Menudo pollo montásteis. Pues bien, en la Biblia mucha gente hizo lo mismo y tampoco fue para tanto. Aquí os dejo varios casos:

1. ¡Zombies a granel!

El Evangelio de Mateo cuenta que, a la muerte de un servidor, “los sepulcros se abrieron y los cuerpos de muchos santos que habían dormido resucitaron, y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de Jesús, entraron en la santa ciudad y se aparecieron a muchos”.

Este episodio de The Walking Dead solo lo cuenta Mateo, los otros tres evangelistas no debieron enterarse. Y por cierto, trae de cabeza a los teólogos de todos los tiempos, pues se contradice con la afirmación de que la resurreción de los cuerpos será al final de los tiempos.

2. El hijo de la viuda de Sarepta.

En el Antiguo Testamento, el profeta Elías se fue a vivir con una viuda. Un día el hijo de ésta se murió, y la viuda se lo echó en cara al buen hombre: “¿Has venido a mí para traer a memoria mis iniquidades y hacer morir a mi hijo?”, le soltó. Elías no tenía culpa de nada, y como era muy apañao, lo resucitó en un pis pas y todos tan contentos.

3. Eliseo hace el boca a boca.

La Bibia cuenta que el profeta Eliseo “poniendo su boca sobre la de él” resucitó al hijo de una mujer sunamita. No entró en la Cruz Roja porque todavía no se había puesto de moda la cruz. Era el Antiguo Testamento.

4. La hija de Jairo y el hijo de la viuda de Naím.

Son dos menores a los que resucité, cuando estaba en prácticas. Después probé con adultos, caso número 5.

5. Lázaro.

Resurrección muy famosa, pero que viene solo en un evangelio, el de Juan. Una vez más, tres evangelistas no se enteran de nada. Era amigo mío, y le mandé una enfermedad primero para matarle y así poder resucitarle luego. Su familia, que eran amigos míos, pasaron un sofoco bastante tonto.

6. Pedro y Pablo también resucitaban.

No querían ser menos que yo. San Pedro resucitó a una discípula llamada Tabita y San Pablo a un joven llamado Eutico, que un día estaba escuchando una de las largas charlas del apóstol, se durmió y se cayó de la ventana donde estaba sentado. ¡Se murió del aburrimiento! Pero San Pablo le resucitó y le siguió dando la chapa.

7. La mía.

Vendo sepulcro seminuevo, casi sin usar. Motivo: resurrección.