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Calentando la final: El Espíritu de Juanito Vs El Espíritu de Luis Aragonés

Calentando la final: El Espíritu de Juanito Vs El Espíritu de Luis Aragonés

El Real Madrid celebra la Champions

Getty Images El Real Madrid celebra la Champions

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Se acerca la final de la Champions entre los dos equipos madrileños y aquí arriba en el Cielo he decidido invitar a un café a los dos que más saben de este duelo, el espíritu de Juanito y el de Luis Aragonés, dos auténticos cracks. Escucho primero un ligero rumor a lo lejos que luego se transforma en un cántico de ángeles que dice “Illa, illa, illa, Juanito maravilla”, que se va haciendo cada vez más audible. Aparece Juanito dando toques a una nube con forma de balón.

-Eternidad molto longa, Señor.

-Hola Juanito, sí. Los 90 minuti del Bernabeú eran molto longo, pero esto todavía más. Por cierto, felicidades por aquella remontada de UEFA frente al Inter de Milán.

-Gracias, Señor.

-Veo que los ángeles son fan tuyos.

-Sí, les dije que el Papa va de blanco y se hicieron del Real Madrid. Son muy majos, aunque la afición del Real Madrid canta con más pasión.

-Aquí en el Cielo pasiones las justas, hijo mío, ya sabes.

Mientras hablamos se escuchan unas voces. Miro y veo a Luis Aragonés que tiene cogido a San Pedro por el cuello y le está diciendo:

-¡Dígale al perro cancerbero ese del infierno que usted es mejor que él! ¡Usted es mejor que él!

Aparece por fin algo más sosegado.

-Buenos días, don Luis - le saludo.

-Buenos días, Señor. Perdone las voces, pero el portero este que tienes en el Cielo anda un poco flojo de moral y últimamente no para muy bien. Se le cuela cualquiera.

-Sí, es que tiene más de 2000 años y sus reflejos no son como antes, Zapatones.

-Vaya, hacía mucho que nadie me llamaba así. Me gusta ese apodo, , mucho más que el de “El Sabio de Hortaleza”. Ya lo dije un día. Para sabio, usted, con su omnisciencia. Aunque siendo Dios, no tiene mucho mérito, me gustaría verle currándoselo como los mortales, entrenando todos los días, con sol, lluvia, viento, nieve...¡Así cualquiera!

-¿Me vas a echar una charla a mí también, Luis?

-Hola, don Luis , - inteviene con desparpajo Juanito- Encantado de verte. Bueno, quiero decir, encantado de verte pero que mejor habría sido habernos visto abajo en un campo de fútbol y con una cervecita, pero estamos aquí con estos siesos y es lo que hay.

-Hola chaval. Me gustan los tíos como tú, peleones. La verdad es que me sorprende que estés en el Cielo. Si cuando digo que San Pedro está flojeando...Todavía me acuerdo cuando le pisaste la cabeza a Matthaus, o cuando escupiste a Stilieke, y cuando le pegaste al árbitro ese....

-Pero luego me arrepentía y pedía perdón. Y aquí el Jefe nos perdona siempre. Es que me calentaba, pero luego era un pedazo de pan. A Matthaus le regalé luego un capote y un estoque de torero y nos hicimos amigos.

-Bueno, ahora que os tengo aquí a los dos, ¿quién pensáis que va a ganar la final? ¿Cómo veis el partido?

-¡El Madrid! Es mi equipo y además el 7 que tiene ahora no es tan bueno como lo era yo, pero es Cristiano, con lo que eso da puntos aquí arriba, ¿no, míster? - me pregunta.

-Yo soy imparcial. - contesto-. Si no lo fuera, la selección de El Vaticano ganaría todos los mundiales.

-¡El Atleti!- contesta Luis- Si hay justicia divina – me mira como si fuese a traspasarme- ya nos toca. Lo del minuto 93 fue algo diabólico, y más después de aquella otra final que jugué yo en el 74, que íbamos ganando con un golazo de falta mío y al borde del final nos empataron también. ¡Ya son dos faenas muy gordas, Dios!

-No digo que no tengas razón.- interviene Juanito- A mí también me tocó perder una final de la Copa de Europa en el 81 y es muy doloroso. ¡Y más contra los malditos ingleses, el Liverpol! Al menos vosotros la segunda vez perdísteis contra españoles. Oye, una pregunta, Luis, ¿a tí no te dan la tabarra Roncero y compañía con la ouija? Porque a mí cada vez que hay que remontar no para de invocarme, y no me dejan ni echar la siesta.

-A mí no. Saben que cómo me hagan una ouija bajo y los agarro del cuello.

-Eso voy a tener que hacer yo. No, ¡mejor les piso la cabeza!

-Chicos, no digáis esas cosas. Portáos bien, que esto es el Cielo. ¡Y suerte a los dos!

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