He leído en la prensa que el Vaticano está buscando exorcistas, y que la Iglesia está muy preocupada por el auge de posesiones demoníacas. Al parecer, el diablo está muy activo y se ha producido un repunte de casos. Estadísticas no tenemos, claro, pero debe ser algo como cuando la burbuja inmobiliaria, que mucha gente la negaba y luego nos explotó en la cara. ¡Cuidado con Satán!

Para colmo, los sacerdotes de hoy en día no quieren ser exorcistas. No hay vocaciones de Padre Karras. No me extraña, es un trabajo que no está pagado: te escupen, te vomitan, te insultan, y a veces incluso acabas fiambre. Además, ya no tiene el renombre y la categoría social de antaño. Antiguamente te presentabas y decías: “Soy exorcista”, y la gente te miraba con respeto, como diciendo, “cuidado, que éste expulsa demonios”. Hoy, por mucho que personajes como el obispo Munilla vaya diciendo que las feministas tienen el demonio dentro, la sociedad apenas piensa en el Maligno. Es más, desde que los Stones compusieron aquello de “Simpathy for the devil” el demonio mola, tiene buena prensa. La verdad es que si te lees la Biblia, mató mucha menos gente que yo, pero no olvidéis que él es el malo y yo el bueno.

Tranquilos, que no cunda el pánico. Dice el Vaticano que de todos los casos de “endemoniados” que hay en el mundo, solo el 2 o 3% lo son realmente, y que el resto son casos psiquiátricos. ¿Cómo hace para diferenciar unos de otros? No lo sé, supongo que le preguntarán al mismísimo demonio.

Al parecer, la Santa Sede está organizando unos cursos para formar a más sacerdotes y convertirlos en exorcistas. Porque eso es lo malo, que para ser exorcista tienes que ser sacerdote, otra profesión que tampoco está muy de moda en occidente. Es un requisito puñetero, porque nos impide externalizar el servicio y hacer subcontratas con empresas de trabajo temporal que nos provean de exorcistas por horas, por ejemplo. No me digáis que no es buena idea.

Ya lo estoy viendo, exorcista, la profesión del futuro. Chavales que mientras están estudiando hacen exorcismos los fines de semana para sacarse un dinerillo, o para los casos más difíciles, parados de larga duración a los que en su desesperación no les importe arriesgar su vida. Todo con su alta en la Seguridad Social y su seguro médico, o mejor, contratamos falsos autónomos, que siempre sale más barato.

Para los casos más urgentes, tiraríamos de app en el móvil. Te descargas ExorcismoExpress, pones la localización el telefóno, rellenas unos datos, y en cinco minutos tienes al exorcista biblia en mano a la puerta de tu casa. Con posibilidad de pizza cuatro estaciones los fines de semana. ¡No me digáis que no es divino!