Pandemia, terremotos, calentamiento global, trap a todas horas...podría pensarse que el 2020 es el Apocalipsis, pero no.

Si vamos a la Biblia, se ve claramente lo que yo, Jesucristo, dije sobre el momento del final de los tiempos: "No pasará esta generación hasta que todo esto suceda" ( Mateo 24:34, Marcos 13:30, Lucas 21:32, Juan estaba despistado y no se enteró).

Como es obvio, mi profecía no se cumplió. ¿Por qué? Pues no me acuerdo, aquello fue hace casi 2000 años.

Sobre el fin del mundo ha dado fechas todo Dios. El Papa Clemente de Roma, por ejemplo, lo anunció para el año 90. Martín de Tours era santo, pero como profeta también era flojito: lo predijo para el año 400.

El Beato de Liébana fue más conciso y lo anunció para el 6 de abril de 793. La gente le creyó y ayunó como penitencia toda la noche. A la mañana siguiente, uno de sus ayudantes, un tal Hordonio, dijo cargado de sentido común: "Comamos y bebamos, ya que si morimos, al menos estaremos alimentados."

Hubo personas a la que la broma de predecir el fin del mundo no les salió tan barata. La vidente alemana Thiota profetizó en el 847 que al año siguiente llegaría el Apocalipsis. En el 848 fue juzgada y azotada por su herejía.

Miguel Servet fue quemado en la hoguera, pero no por anunciar el fin del mundo, que también lo hizo: para el 1585. El propio Lutero lo predijo para no más tardar en el año 1600, se ve que tenía prisa.

Después hemos tenido todas esos grupos religiosos como los cuáqueros, adventistas, Testigos de Jehová, etc, etc, que han ido dando fechas y fechas y nuevas fechas a medida que sus anuncios no se cumplían. Al menos no les dio por suicidarse en masa como hicieron en 1997 los seguidores de la secta Heaven ´s Gate.

Conclusión: 2020 no es el año del fin del mundo, es solo un ensayo general.