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Sigmund Freud odiaba los pimientos rojos. Una interpretación

Sigmund Freud odiaba los pimientos rojos. Una interpretación
Si tomamos crudos los pimientos rojos obtendremos una gran cantidad de vitaminas y de magnesio
Si tomamos crudos los pimientos rojos obtendremos una gran cantidad de vitaminas y de magnesio | Pixabay
PACIENTE: Yo estaba en una piscina olímpica, pero en vez de agua contenía miel y limón, era bastante desagradable al tacto, pero notaba la garganta despejada. De pronto, de las profundidades de la piscina surgió un  enorme monstruo de dos cabezas: una de las cabezas era muy parecida a la de Napoleón , la otra cabeza era la de mi tía Rosario. FREUD: Ahá… PACIENTE: Esta segunda cabeza no paraba de recriminarme mi forma poco saludable de vida y que estaba matando a disgustos a su hermana, mi madre, que era una santa, y me ponía de ejemplo a su hijo Alfredo, que se había licenciado en medicina y ya ejercía en una capital de provincias… FREUD: Interesante… PACIENTE: La cabeza de Napoleón, de repente, intervino y le dijo a la cabeza de mi tía que me dejase en paz, que yo no era más que un estúpido jovenzuelo que intentaba descubrir mundo, y entonces mi tía comenzó a comerse la cabeza de Napoleón empezando por la nariz... ¿qué cree que puede significar eso? FREUD: Ahá… PACIENTE: ¿Que qué cree que puede significar eso, señor Freud? FREUD: ¿El qué? PACIENTE: Que le comiese la cabeza empezando por la nariz… FREUD: Mmm… pues supongo que no tenía mucho apetito y quería comenzar por algo ligero… PACIENTE: No me atendía, ¿verdad? FREUD: Claro, claro… me hablaba de su tía Napoleón que tenía una nariz muy grande y tomaba miel y limón para que no se le quedase una voz de monstruo… interesante, tuve un paciente con un sueño muy parecido… al final resultó que era la cena… comía fuerte por las noches y después tenía este tipo de pesadillas… ¿Cena usted fuerte? PACIENTE: Doctor Freud, no ha escuchado una sola palabra de lo que le he contado, no sé para qué le pago, me cuesta mucho reunir el dinero para cada sesión y usted está como en otro mundo… FREUD: Eh… para nada, no estaba en otro mundo, simplemente estaba repasando mentalmente la lista de la compra. Necesito jabón de manos y leche, esto no se me puede olvidar. He cogido la manía de lavarme manos a cada momento las, por eso tengo que comprar jabón. PACIENTE: ¿Y la leche? FREUD: A veces me pongo estupendo y creo que soy Cleopatra, entonces en vez de jabón uso leche para lavarme … Ya sé lo que piensa. PACIENTE: No lo sabe. FREUD: Piensa que estoy loco. PACIENTE: Yo no pienso nada, usted sabrá, es el especialista. FREUD: ¿Quiere que le enseñe el traje que me pongo de Cleopatra? PACIENTE: No sé yo... FREUD: Si quiere que le diga la verdad, odio que me cuenten sueños. Son todos una auténtica mierda. No tienen sentido. Los personajes cojean, no tienen arco dramático, son flojos, planos, sin matices. El pulso narrativo de los sueños no aguanta ni diez segundos. Además, carecen de tramas secundarías que refuercen la principal… Llámeme clásico, pero me gustan las historias con principio, nudo y desenlace. PACIENTE: Bueno, para eso está usted, ¿no? Para desentrañar el significado oculto de estas manifestaciones del subconsciente. FREUD: Bueno, algunas cosas puedo saberlas o intuirlas después de años de estudio, pero por ejemplo, el otro día un paciente de ideas marxistas me dijo que soñaba con pimientos rojos. Su madre un pimiento rojo, su padre un pimiento rojo, su casero un pimiento rojo… Y quería que le dijese qué significaba… y yo qué coño sé… un pimiento rojo… qué puede significar… ¿Creen que tengo un diccionario y que voy a la letra pe, de pimiento, y leo el significado oculto? PACIENTE: ¿No lo tiene? FREUD: Sí, lo estoy escribiendo yo mismo. Voy por la letra be. ¿Cuántas clases de pimiento existen? Tendré que añadirlas todas en mi diccionario de los sueños, por si alguna vez tengo un paciente que sueña con pimientos verdes. Lo pimientos me van a matar. Necesito lavarme las manos… PACIENTE: La verdad que yo también detesto que me cuenten sueños. Tuve una novia que siempre lo hacía por las mañanas. Por sus sueños aparecía toda la población de la ciudad y nunca yo… creo que lo que realmente me fastidia de que me expliquen sueños, y puede que a usted le pase lo mismo, es no aparecer yo en ellos. FREUD: Es verdad. Si al menos apareciese yo en los sueños de mis pacientes ya sería otra cosa. Habría más interés por mi parte. Algo de implicación emocional. No lo niego. Pero nunca es así. Me ponen la cabeza como un bombo con sus estupideces y luego se largan y siguen con su vida. PACIENTE: Una frustración latente por el fracaso de implementar las ideas comunistas… FREUD: ¿Perdone? PACIENTE: El pimiento rojo, puede significar algo así: “te vas a comer un pimiento” por la incapacidad de llevar a cabo sus ideas político-económicas y “rojo” por el marxismo, claro. FREUD: Maldita sea, tiene sentido. PACIENTE: ¿En serio? FREUD: No, es una mierda de interpretación. PACIENTE: Oh. Vaya. FREUD: Perdone que se lo pregunte, no lo recuerdo ahora. ¿Por qué motivo viene usted a mi consulta? PACIENTE: Creo que soy Marco Antonio. FREUD: Ah. ¿No lo es? PACIENTE: No sé, mi tía Rosario dice que… FREUD: Olvide a su tía. Usted puede ser lo que quiera. Me encanta Marco Antonio. PACIENTE: ¿Tiene el traje de Cleopatra por aquí? FREUD: Lo llevo debajo. PACIENTE: Mmmm… FREUD: Démonos prisa. En quince minutos viene un paciente que cree que es Julio César, sería muy incómodo que nos pillase.
Carlos Langa | Madrid
| 27/02/2018

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