ABOGADO: Presidente, ¿puede dejar de leer el Marca? Sería conveniente preparar su comparecencia de mañana en la Audiencia Nacional. RAJOY: Podría parecer que es el Marca, pero en realidad, este periódico deportivo me sirve para camuflar lo que realmente leo… jeje. ABOGADO: ¿Qué lee? RAJOY: El As. Que a su vez esconde otro Marca… jeje. ABOGADO: Brillante. Pero, a riesgo de ser redundante, sería apropiado organizar su comparecencia en el juico. RAJOY: ¿Qué juicio? ABOGADO: Mañana acude a declarar como testigo en el caso Gurtel. No podemos dejar ningún cabo suelto. RAJOY: Mire, usted es un abogado muy simpático. Pero esa declaración no me asusta. Usaré mi técnica de no decir nada retorciendo el lenguaje con absurdos y anacolutos. Cosas como “La segunda ya tal…”, “Me gustan los catalanes, hacen cosas…”, “Esa persona a la que usted se refiere…”. Nunca me ha fallado. Jeje. ABOGADO: Bueno, está vez, no habla ante los medios, sino ante un tribunal de justicia. Quizá no le sirva. RAJOY: No hay problema. Sáqueme todo lo que haya de Venezuela en Internet. Mostraré ante sus señorías lo que está haciendo Maduro a su pueblo. Y eso desviará la atención. En el Congreso no falla… jeje. ABOGADO: Bueno, por más que sea trágica la situación en Venezuela, no se juzgan esos hechos. Si no la financiación irregular de su partido. RAJOY: Pero usted con quién va, ¿con ellos o conmigo? Todo son palos en la rueda, oiga. ABOGADO: Siempre con usted, Presidente, qué duda cabe. Por eso mismo, quiero que salga ahí y convenza a todos de que es honesto. RAJOY: Es que lo soy. ABOGADO: Claro, claro. Recuerde que al comparecer como testigo tiene la obligación de decir la verdad. RAJOY: Diré la verdad. ABOGADO: ¡Ahá! ¡Ha guiñado un ojo! Siempre le aparece ese tic justo en el momento en que miente. RAJOY: Eso es mentira. ABOGADO: Otra vez. Lo ve. RAJOY: Qué contratiempo. ¿Y qué hago para que no se note? ¿Podría declarar con los ojos cerrados? ABOGADO: Sería extraño. Y el abogado de la acusación lo usaría como metáfora de lo que usted no vio o no quiso ver en Génova durante años. RAJOY: Vaya. Estaba yo aquí tan tranquilo leyendo lo de Mbappé y el Real Madrid y ha tenido que venir usted a meterme miedo. ABOGADO: Es mi obligación como su representante legal preparar de la mejor forma posible todas las cuestiones legales que le afecten. RAJOY: Muy bien. Sea honesto. Sin paños calientes, ¿cuántos años me pueden caer en la trena? ¡DÍGAMELO! ABOGADO: Presidente… RAJOY: Ya lo vislumbro. Seguro que la acusación comienza dócil, con preguntas aparentemente inocuas, sencillas, todo para que me relaje, pero a medida que avance el interrogatorio usará sucias estratagemas para sacarme de mis casillas… ABOGADO: Pero… RAJOY: Y me repreguntará maliciosamente cosas que yo no he dicho para confundirme. Me pondré cada vez más nervioso. Y su señoría me gritará mientras afirma que yo lo maté, sí, yo lo maté, y que soy un asesino. Y comenzaré a gritar que no, que no, no fui yo… hasta que me derrumbe y, entre lágrimas, reconozca, que lo hice cegado por una ira arrebatadora fruto de… ABOGADO: ¡¡¡PRESIDENTE!!! RAJOY: ¿Sí? ABOGADO: ¿¡Qué cojones dice!? Está delirando. RAJOY: Yo… ABOGADO: Mañana no hablarán de asesinatos, ni pedirán prisión para usted, ni años de cárcel, ni nada parecido. Va como testigo. Lo recuerda, ¿verdad? RAJOY: Ah… Sí… Por supuesto… Jeje. Olvide lo que ha oído. ABOGADO: Descuide. Olvidar mucho de lo que uno oye es parte del trabajo de un abogado. RAJOY: Bueno, pues habrá que preparar mi comparecencia por la Gurtel. ABOGADO: En efecto, pero visto lo visto, voy a cambiar mi estrategia de defensa. RAJOY: ¿Sí? ABOGADO: Es menos vistosa, pero efectiva. Coja ese boli y escríbase en la palma de lo mano lo que dirá cuando le pregunten cualquier cosa: “No sabía”, “No me consta”, “No recuerdo”. RAJOY: Oiga, ¿y esto funciona en un juicio? ABOGADO: Mano de santo.