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Martin Luther King barajó comenzar su célebre discurso con ¡Qué pasa, Motherfuckers!

Martin Luther King barajó comenzar su célebre discurso con ¡Qué pasa, Motherfuckers!
Martin Luther King durante un discurso
Martin Luther King durante un discurso | EFE
LITTLE JIM: Mr. King, ¿tiene ya listo el discurso para mañana? MARTI LUTHER: Hace semanas que lo tengo escrito. Creo que está casi perfecto. Lo tengo en el segundo cajón de la mesilla de noche. LITTLE JIM: ¿El segundo cajón empezando por abajo o el segundo cajón empezando por arriba? MARTI LUTHER: Sólo hay tres cajones, Little Jim. El segundo siempre será el mismo, tanto si empiezas a contar por abajo como si empiezas por arriba. LITTLE JIM: Es usted un genio, Mr King, no lo había visto así. Pero si me hubiese dicho en el cajón donde guarda el ibuprofeno hubiésemos ido más rápido. MARTI LUTHER: También están las escrituras de la casa y dos pilas gastadas. LITTLE JIM: Es verdad. Siempre meto ahí las pilas cuando ya no funcionan. MARTI LUTHER: Lo sé. LITTLE JIM: ¿Mr. King? MARTI LUTHER: Dime, Little Jim. LITTLE JIM: Tengo una duda. Me ha parecido entender que tenía un discurso casi perfecto. ¿No es así? MARTI LUTHER: Así es, Little Jim. No es un discurso perfecto. Solo es casi perfecto. LITTLE JIM: ¿Como cuando fuimos de excursión aquel fin de semana al parque de atracciones y nos lo pasamos en grande en la noria, la montaña rusa y en los rápidos artificiales, pero durante el camino de vuelta a casa usted estuvo vomitando todo el tiempo en el autobús? ¿Se acurda? MARTI LUTHER: Me acuerdo. LITTLE JIM: Y todos decíamos que había sido nuestro mejor fin de semana en la vida y usted también lo decía, pero un poco más flojo, porque había manchado a la profesora Higgins de vomito de puré de calabaza y tarta de manzana… MARTI LUTHER: Sí, Little Jim, algo parecido. Aquel fin de semana para mí fue solo casi perfecto. Como mi discurso para mañana. LITTLE JIM: ¿Ha vomitado sobre su discurso? MARTI LUTHER: No, Little Jim, algo mucho peor. LITTLE JIM: No puedo imaginar algo peor que el olor de vómito. MARTI LUTHER: El discurso de mañana es casi perfecto porque le pasa una cosa terrible. LITTLE JIM: No me asuste, Mr. King. MARTI LUTHER: El discurso de mañana carece de un principio. LITTLE JIM: ¿Sólo? MARTI LUTHER: ¿Te parece poco? Es como nacer con un corazón enfermo. LITTLE JIM: Como el hijo de los Johnson. MARTI LUTHER: No, Marcus, el pequeño de los Johnson sólo sufre acné. Lo que trato de decirte es que el mejor discurso del mundo si no tiene un buen principio es como si le faltase el músculo que llena de sangre el resto del cuerpo. Un buen principio es como tener un corazón sano y fuerte, permite coger impulso, mantener el ritmo, llegar a la meta. Y a mi discurso le falta todo eso. LITTLE JIM: ¿Y por qué no lo empieza por la mitad? MARTI LUTHER: Eso sería una buena solución. Pero mañana en Washington ante el monumento de Lincoln habrá más de 300.000 personas esperando que les hable el pastor Martin Luther King, Jr. Creo, Little Jim, que toda esa gente que ha salido de sus casas para reclamar lo que les es propio se merece tener un discurso con principio. Y no sólo eso, se merecen el mejor de los principios. LITTLE JIM: Creo que lo entiendo. Qué le parece este principio: “¡Qué pasa, motherfuckers!”. MARTI LUTHER: ¿Cómo? LITTLE JIM: Jumbo siempre que nos ve a los chicos a la hora del almuerzo nos saluda así. Todos nos reímos muchos. Se sienta con nosotros  y comienza a contar cosas muy divertidas. Nos mantiene expectantes durante toda la comida. Luego acaba su zumo de manzana y se va a cazar ranas al estanque. No le gusta hacer trabajos en la iglesia. MARTI LUTHER: No me parece que sea buena idea y no  te quiero volver a oír decir esa palabra nunca más. Creo  que tendré que hablar con ese tal Jumbo. LITTLE JIM: Pues sí que es complicado lo de encontrar un buen principio, Mr. King. Y, por favor, no le diga a Jumbo que he sido yo quien se lo ha contado. MARTI LUTHER: Descuida. LITTLE JIM: Jumbo no es mala persona. Pero a veces dice cosas que no están bien. No es su culpa. Creció sin una madre y su padre bebía tanto que pasaba la mitad de las noches en el bar y la otra mitad en la cárcel. Así que Jumbo ha vivido siempre un poco a su manera. Pero los muchachos le envidiamos. Cuando nosotros estamos trabajando en la Iglesia, él caza ranas; cuando tenemos que ayudar a pintar una valla o reparar un tejado, Jumbo está pescando o buscando algún tesoro cerca del cementerio viejo. Jumbo hace cosas que los demás sólo podemos soñar. MARTI LUTHER: ¿Con qué más cosas soñáis los muchachos? LITTLE JIM: Con muchísimas cosas más: con una tarta de arándanos gigante, con unos guantes nuevos de beisbol, con que unos marcianos hicieran por nosotros los trabajos que hay que hacer en la iglesia, con la profesora Fowler… MARTI LUTHER:  Gracias, Little Jim. Ya está bien por hoy LITTLE JIM: ¿Le estoy molestando? MARTI LUTHER: No, pero creo que es hora de ir a la cama. LITTLE JIM: Pero usted no tiene su principio. MARTI LUTHER: Descansar también es importante. Tanto como un buen principio. LITTLE JIM: Buenas noches, Mr. King, que tenga dulces sueños. MARTI LUTHER: Que tengas dulces sueños, Little Jim.
Carlos Langa | Madrid
| 27/02/2018

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