GANDHI: Me cago en dios, ponedme bien esa pancarta. Quiero que se lea bien clarito lo de  “No hay caminos, para la Paz. La Paz es el camino”. Y os he dicho cien veces que las letras tienen que ser muy grandes, hijos de puta…. Sois unos inútiles. Estoy rodeado de vagos y torpes, a mí un día me da algo, cafres, que soy unos cafres, hijos de perra… PERIODISTA: Buenos días, ¿es usted el señor Gandhi? GANDHI: ¿Sí, qué cojones quiere? ¿Por qué lo pregunta? PERIODISTA: Bueno, no sé. Le creía un hombre de paz y por lo que veo.... GANDHI: Un hombre de paz mis cojones treinta y tres. Estoy a favor de resolver los conflictos a través de la no violencia, pero qué quiere que le diga, también tengo mi pronto y es que esta gente no da una a derechas, así no hay manera de quitarse de encima al Imperio Británico. PERIODISTA: Ya veo. Pero me sorprende ese carácter. GANDHI: Cómo estaría usted si llevase diez días sin probar bocado.  A mí cuando llevo tiempo sin comer me entra una mala hostia que no veas, creo que es por la hipoglucemia, me da un bajón de azúcar y luego me entra mala leche. Pues llevo diez días con huelga de hambre, así que imagínese. Además he dejado de fumar hace tres días y estoy que te salto a la yugular. Se me está juntado todo: el ayuno, la independencia de la India, estos inútiles, la falta de nicotina… PERIODISTA: Vaya.  Lo siento. GANDHI: Bueno, y quién coño es usted. PERIODISTA: Soy periodista. De la revista “Jara y Sedal”. GANDHI: No la conozco. PERIODISTA: Es de caza y pesca. GANDHI: Soy vegetariano. PERIODISTA: Oh, vaya. ¿No come nada de carne? GANDHI: No. PERIODISTA: ¿Conejo tampoco? GANDHI: No. PERIODISTA: ¿Cinta de lomo? GANDHI: No. PERIODISTA: ¿Jamón ibérico? Del bueno, eh. GANDHI: Nada. PERIODISTA: ¿Y bacón con huevos? GANDHI: Nada de nada. PERIODISTA: ¿Callos? GANDHI: Bueno, basta, es usted gilipollas o qué le pasa, joder. ¿Qué es lo que no ha entendido? No como absolutamente nada de carne desde que tenía catorce años. PERIODISTA: Pues qué disgusto. Me vuelvo para España sin la entrevista que me habían encargado: “Los platos de caza favoritos del líder indio Gandhi”; y tenía que aparecer usted en una foto con un rifle y un canguro muerto a sus pies. GANDHI: No hay canguros en la India. PERIODISTA: ¿No? GANDHI: Lo que yo le diga. PERIODISTA: Creo que en la revista van a despedir a alguien, y es González, el documentalista, nunca se aclara con las imágenes de animales exóticos, nos monta uno líos que no veas… ¿Al menos le gustará el fútbol? Podríamos hablar de eso y listo. En España contentos. GANDHI: Ni puta idea tengo.  Me gusta un poco el críquet, pero tampoco demasiado. PERIODISTA: Está claro que hoy no es mi día. GANDHI: Oiga, ha dicho que su revista era de caza, pero también de pesca, ¿verdad? PERIODISTA: Sí. GANDHI: Pues  algo le puedo ofrecer. No es de pesca cien por cien, pero tiene que ver con el mar. Le puedo dar una exclusiva. PERIODISTA: Oh, estoy expectante. GANDHI: Estoy preparando una gran marcha de resistencia pacífica. PERIODISTA: ¿Resistencia pacifica? GANDHI: Sí, ya sabe, estoy en contra de la violencia, pero monto acciones que joden al Imperio. Por ejemplo, me mandan algo y lo hago, pero lo hago de mala gana. Eso por ejemplo es resistencia pacífica. O cuando me habla alguna autoridad británica yo pienso en un elefante… pequeños gestos que menoscaban la moral del invasor… PERIODISTA: Voy entendiendo. GANDHI: Pues ahora voy a montar una muy gorda. Le cuento, en la india necesitamos la sal,  es de vital importancia para conservar los alimentos. Acceder a ella es muy sencillo: basta con acudir al mar, coger agua y dejar que esta se evapore. Pues bien, cuando llegaron los ingleses con todos sus huevazos se quedaron con el monopolio de la sal y la gravó un impuesto, tócate los cojones Mariloli. PERIODISTA: Que jeta, es como si en España algún día le pusieran un  impuesto al sol. GANDHI: Más o menos. Pues bien, estoy preparando una gran marcha. Le llamaremos la Marcha de la Sal. Recorreré junto a otros hombres indios un gran camino hacia el mar, me meteré dentro y tomaré algo de agua para obtener su sal. Será algo simbólico, lo sé, pero la repercusión será total. ¿Qué le parece? PERIODISTA: Poco relevante, la verdad. Se lo agradezco, pero no puedo volver con eso a mi país. GANDHI: Pues váyase a la mierda. Más no puedo hacer. PERIODISTA: Oiga, tengo una idea. Usted está en contra de la violencia, ¿verdad? GANDHI: En efecto. PERIODISTA: Creo que lo tengo. GANDHI: ¿Qué? PERIODISTA: Pégueme, por favor. Tengo la noticia: Gandhi pierde los papeles y golpea a un periodista español. GANDHI: No voy a hacer eso. PERIODISTA: Por favor. GANDHI: Me niego. PERIODISTA: Venga, no le cuesta nada. GANDHI: Va en contra de mi conciencia. PERIODISTA: Uy, por ahí veo una vaca… GANDHI: No la toque. PERIODISTA: Y si me monto encima de esa vaca y soy un pistolero del Lejano Oeste… GANDHI: No se atreva… PERIODISTA: Ven aquí, vaquita… GANDHI: No, por favor, venga aquí… Eso no es una vaca… PERIODISTA: Hola, vaqui… ¿Cómo? GANDHI: Es un tigre de bengala. PERIODISTA: ¡AARRGGHHH!  ¡González te mato¡ ¡AARRGGHHH! GANDHI: Ay, dios, me estaba empezando a caer bien ese imbécil.