Señor Kafka, ¿por qué se hizo escritor?

Para hacerme el chulo.

En España se usa el adjetivo “kafkiano” para referirse a una situación absurda y sin sentido. ¿Qué le parece?

Me sorprende. En Praga cuando pasamos por una situación irracional y absurdamente disparatada decimos que estamos viviendo una “españolada”.

Pero sus novelas tienen ese punto de angustia y absurdo…

¿Y España no?

Ahí me ha dado. ¿Y cuál ha sido la situación más “kafkiana” que ha vivido?

Querrá decir cuál ha sido la situación más “española” que ha vivido.

Eso.

Pues el momento en el que estoy haciendo cola en el supermercado y, de pronto, abren otra caja y el cajero dice: “Pasen por esta caja en orden de espera”. Entonces no sé quién es la persona que tiene preferencia. ¿Es el segundo de la fila de la caja que ya estaba abierta? Seguramente, pero a esa persona le van a atender en breve, no necesita moverse y nunca lo hacen. ¿Es la tercera? Quizá. Pero igual tampoco le compensa. ¿Es la cuarta? No sé. Pero si la cuarta es la que se dirige a la nueva caja abierta no está respetando el orden de espera… Nunca sé lo que hacer. Y solo llevo un paquete de galletas saladas y un yogur de piña… y me entra ansiedad… vomito… me cago encima… y me meo… y luego vuelvo a vomitar…

¿Entonces su vida es tan angustiosa como las historias de sus libros?

Bueno, aparte de estos episodios de pánico en los supermercados que le acabo de relatar, llevo una vida bastante normalita, incluso algo gris. En párvulos me llamaban Franz “el anodino” Kafka, después en el colegio me llamaban Franz “el tedioso” Kafka, en el instituto me llamaban Franz “el soso” Kafka…

¿Y en la universidad?

Dejaron de llamarme.

Lógico. ¿Y de dónde saca las ideas para sus novelas?

Casi todo está inspirado en los momentos en que quiero darme de baja de mi compañía de telefonía. Son esas tardes en las que mi débil equilibrio vital se resquebraja y se saco todo el material para mis libros.

Muchos han visto un símbolo de la angustia del hombre moderno en Gregorio Samsa, el comercial que se convierte en un horrible insecto en su novela corta La Metamorfosis…

Están muy equivocados. Gregorio Samsa es el símbolo de un hombre normal y corriente que ha cenado fuerte y pasa una mala noche. ¿A quién no le ha pasado? Por eso yo siempre ceno un yogur de piña. Algo ligero.

¿Es La Metamorfosis la obra de la que se siente más orgulloso?

Sin duda es mi texto más célebre. Consiguió tanta fama que hasta Cucal, la compañía de insecticidas, quiso patrocinarla. Aunque mi obra preferida es una pequeña historia que publiqué en la revista “Jara y Sedal”. Se titula “Tarde en Ikea”. Relata la historia de una pareja que pasa la tarde en la famosa tienda de muebles.

¿Y qué ocurre?

Simplemente eso. Una pareja pasa la tarde en la tienda de muebles.

Desolador. Y qué está preparando ahora.

Ahora solo estoy pensando en ir al supermercado para comprar la cena. Ya sabe, algo ligero.

Tenga cuidado cuando haga la cola.

Descuide, no me cagaré encima. Me lo acabo de hacer ahora mismo.