Liopardo » Carlos Langa

CARLOS LANGA

Entrevista a Diógenes: "Ya dicen que vivir en una tinaja es la nueva tendencia entre los jóvenes, el Tinajing"

Carlos Langa entrevista a un hombre diferente, Diógenes.

Diogenes sentado en su tinaja, cuadro de Jean-Léon Gérôme

Wikipedia Diogenes sentado en su tinaja, cuadro de Jean-Léon Gérôme

Publicidad

Carlos Langa | Madrid
| 01.03.2018 14:54

Diógenes es un hombre diferente. Lo ves a lo lejos y piensas: “Seguro que desprende ese inconfundible aroma a infinita sapiencia”. Y en efecto, cuando te acercas a él, huele a sabiduría, pero también huele un poco a pis. Es uno de los filósofos más célebres y carismáticos de la antigua Grecia y el pensador con menos dinero de la historia según la revista Forbes. Su renuncia voluntaria a todo tipo de propiedad como única vía para alcanzar la virtud fue vista por la clase dirigente griega como “una renuncia voluntaria a todo tipo de propiedad como única vía para alcanzar la virtud”. Se dice de él que solo tenía como posesión la contraseña del WiFi del ágora ateniense. Para esta entrevista nos convoca en su vivienda habitual, una tinaja. Un espacio reducido, pero con buenas vistas. Lo encontramos masturbándose.

—Es un placer conocerle, Diógenes de Sinope.

—Bueno, realmente no soy de Sinope, soy de una aldea próxima, pero nadie la conoce. Así que digo que soy de Sinope, que es capital de comarca. Es igual que Zenón de Elea, que no era de Elea, era de un apeadero cercano. Es que si dices que eres Diógenes de Villacabra del Monte nadie te hace ni puñetero caso.

—Me parece una buena opción, pero por favor, ¿podría dejar de masturbarse durante la entrevista?

—Un momento… espera… casi… ¡Ya!

—Gracias.

—Ha sido un placer.

—Se dice de usted que es hijo de un banquero corrupto.

—¿Se dice de usted? Lo ha mirado en Wikipedia, ¿verdad?

—Sí. Pero también me he informado por lo que Diógenes Laercio escribió sobre usted en “Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos con menos higiene personal”.

—Pues es cierto, mi padre era banquero y fue encarcelado por acuñar monedas falsas. Y usted pensara: “Uy, el de Diógenes es el típico caso de niño pijo, que luego va de perroflauta, pero sabe que cuando lo necesite tiene cama y comida”.

—Yo no digo nada.

—¿Cree que soy de la CUP?

—Podría ser.

—Pues no, de chaval me afilié al Partido Comunista de los Pueblos de España. ¿Cómo se queda?

—Curioso, siendo griego.

—Eso digo yo, por eso me di de baja hace años. Además, ¿quién necesita un carnet? Ocupa demasiado.

—Hablando de ocupar. ¿Cómo es vivir en una tinaja?

—Se vive como un rey si lo comparas con vivir en un dedal. Aunque esta que ve es mi tinaja de invierno, para el otoño tengo una segunda tinaja en la campiña. Los veranos alquilo una tinaja en la playa. Primera línea de mar.

—Vaya, ¿eso es congruente con sus pensamientos?

—Vamos a ver, me mola darme pequeños lujos, que una cosa es que el sabio se libere de sus deseos y rebaje al mínimo sus necesidades y otra ser gilipollas. Por cierto, ¿sabe que el otro día El País me dedicó un artículo en su revista de tendencias titulado “Tinajing: la nueva moda para viviendas inspirada en Diógenes que los jóvenes quieren seguir”

—De El País ya no me extraña.

—Ni a mí.

—¿Por qué nunca ha dejado nada escrito?

—Escribir es aburrido y no tienes un feedback directo y automático con tu público. Me gusta mucho más el calor del directo, el stand up filosófico. Aplausos o abucheos. Ahí está todo. Y además para escribir necesitas poseer papiro DIN A4. No es barato.

—Se masturba en el ágora, vive en una tinaja, busca con un candil en la mano un hombre justo por Atenas… ¿Siempre le ha gusta provocar?

—Es una manera de activismo multidisciplinar. Ahora lo llamáis happenings, y pensáis que lo crearon los hippies en los sesenta, pero su verdadero creador fui yo. Lo de masturbarme en el ágora, por cierto, no tiene nada de artístico-filosófico, sólo fue un calentón.

—¿Qué opina de que llamen con su nombre al trastorno de abandono personal y acumulación de basura?

—¿Se refiere a los museos?

—¿Cómo?

—Bueno, un museo no es más que un síndrome de Diógenes con explicaciones a pie de pedestal. Y en todo caso me parece un despropósito que lo llamen “Síndrome de Diógenes”, yo que renuncio a todo, pongo nombre a un síndrome que consiste en acumular cosas. Es como si a violar lo llamasen “Síndrome de Farinelli”.

—Y para acabar. ¿Cuál sería su referente actual?

—Sin duda, los heavies de Gran Vía.

—Oiga, ¿se está volviendo a masturbar?

—¿No se iba…?

Publicidad