CARLOS LANGA

CARLOS LANGA

Entrevista a Bruce Lee: "Tras luchar con Chuck Norris descubrí que me había dejado embarazado"

Carlos Langa realiza una entrevista a Bruce Lee en la que nos desvela algunos secretos que no conocías sobre él.

Bruce Lee
Bruce Lee | Wikipedia

¿Señor Lee, me podría matar ahora mismo en 10 segundos con sus propias manos?

Tengo más de cien golpes con los que me sobrarían la mitad de esos segundos para matarle y quedarme con su corazón en mi mano. ¡Uuhh! ¡Que te atizo!

¡Ay! ¡Qué susto!

Es broma, chavalín. No tema.

Jejeje… qué bromista… Ya puestos, ¿nómbreme algunos de esos movimientos letales?

Por ejemplo tengo el “golpe de una pulgada”, sin apenas espació, en un solo leñazo rápido con mi mano, le podría dejar sin respiración y acabar con su vida. Es de mi favoritos. También tengo la “patada en los cojones”…

Esto… no es muy sofisticado, ¿no?

Pues no, pero no falla. A veces no hay que complicarse. Patada en las pelotas y listo, a otra cosa. Pruébelo.

¿Quién le enseñó a pelear?

Mi padre. Me introdujo en el maravilloso mundo de las artes marciales citando una frase milenaria. Me dijo: “tú nunca te pelees; pero si te pegan, tú pega”.

¿Y cómo empezó su carrera como actor?

Mi padre era artista y a través de él también comencé a interpretar pequeños papeles desde que no era más que un crío. Uno muy destacado fue el de cucharón en el musical “Soy una taza”. Fui un niño prodigio en Hong Kong.

¿Es cierto que de pequeño gracias a sus películas le conocían como El Joselito de Oriente?

No.

¿Se siente más artista o maestro de las artes marciales?

No lo sé muy bien. Y es un auténtico problema, créame. Sobre todo a la hora de saber qué casilla marcar para mi actividad profesional como autónomo. En todo caso yo integro estas dos facetas porque una no tendría sentido sin la otra y el resultado es mi profundo pensamiento y mirada hacia la vida.

Después de tantos años de estudios y dedicación a las artes marciales, ¿cómo llamaría a su pensamiento?

Son ideas profundas forjadas a lo largo de mi vida que por fin cristalizan en una filosofía que abarca cuerpo y mente. Me gusta llamar a este concepto filosófico “mi puta ida de olla” o el “Jeet Kune Do”, que traducido sería algo así como “el camino del puño intercepto”.

¿Por qué le puso ese nombre tan rimbombante?

Para hacerme el chulo.

¿Cómo definiría los aspectos básicos de esta filosofía del “camino del puño intercepto”?

Es complicado. Pero si tuviera que definirla sería algo así como mentalizarse y quererse de verdad, sano, ese cuerpo, tener… ser feliz, quererte tú mismo a quererte tú mucho, porque quiere también al que tiene a tu lado y todo sale de verdad, de deporte.

Señor Lee, es usted un genio.

Lo sé.

Mucha gente desconoce que usted estudió filosofía en la Universidad de Washington y llegó a doctorarse en esta especialidad…

Eso es cierto. Mi tesis doctoral se tituló “Fundamentos y principios de una bofetada a tiempo en el aprendizaje de la cosmogonía platónica”. En mi tesis hacía un análisis de la aplicación del guantazo a mano abierta y con vuelta para el aprendizaje de conceptos abstractos en la Academia del filósofo ateniense. Esta técnica tuvo tanto fanáticos defensores como acérrimos detractores. En todo caso, para mí fue una oportunidad de investigar la unión entre artes marciales y filosofía clásica.

Y como doctor en filosofía y experto en artes marciales, ¿quién ganaría en una pelea a muerte: Nietzsche o Descartes?

Buena pregunta, siempre me la he planteado. Yo creo que Descartes era un tirillas, pero tenía nervio. Aunque no sería suficiente para hacer hincar la rodilla al filosofo alemán. Sobre la lona, la determinación y rabia de Nietzsche se impondrían a las continúas dudas metódicas de Descartes. En un combate nunca puedes dudar.

Señor Lee, ¿usted conoció a Chuck Norris?

Sí, Chuck y yo combatimos en la que se conoció como pelea del siglo en la película “El regreso del dragón”. Yo quise matarle, pero muy al contrario, no solo no lo maté, sino que a los pocos meses descubrí que me había dejado embarazado.

Y qué hizo…

Be water, my friend.

Quiere decir con “be wáter” que se adaptó a las circunstancias, ¿verdad? Como el agua…

No. Aborté, obviamente.

También es verdad

¡Uhh! ¡Que te atizo!

Ay qué susto, señor Lee… jejeje… qué bromista. Otra vez me la ha hecho… un momento… ¿tiene mi corazón en su mano?

Tres, dos, uno…

Carlos Langa
  Madrid | 20/07/2018

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