Usted en realidad se llama Aristocles, ¿de dónde le viene el sobrenombre de Platón? Me pusieron ese mote en la mili. En mi época, en Atenas, eran cinco años de servicio militar, me cago en la  mar, en los mejores años de tu vida. Y menos mal que no nací en Esparta. Allí eran quince años en el ejército y diez en la reserva. Y suerte. Porque si salías un bebé tirillas como yo, los espartanos  no dudaban en tirarte  por un terraplén y a tomar por culo.  ¿Se ha dado cuenta de que la palabra “terraplén” siempre está acompañada de una desgracia? ¿Qué significa “Platón”? Según recoge Diógenes Laercio en la “Vida de los filósofos ilustres” Platón significa “persona de anchas espaldas”, pero no es cierto. “Platón” significa “aquel que se bebe veinte chupitos de Jägger y es capaz de pronunciar correctamente Schopenhauer”. Cosas de la mili. Con todo, fue una época bonita. Aún recuerdo con cariño cuando el Palancas, el Maño y yo bajábamos al pueblo para liarnos a hostias con sofistas. ¿Cómo surgió la Academia? Hubo una época en que me quedé en paro. Ya sabe, la burbuja de la filosofía en Grecia. El pensamiento se sobre explotó por toda la costa e islas del Mediterráneo, desde Anatolia hasta el sur de la península itálica. Pensadores por todas partes. Hasta que la cosa hizo ¡Boom! y a tomar por culo. Miles de filósofos llenaron las colas del paro. Yo entre ellos. Pasaban los meses y no encontraba nada. Así que me dije: ¿por qué no monto una academia para chavales? Repaso de matemáticas, física, química… ya sabes, para críos que se le atragantan las ciencias. También impartía informática e inglés. La cosa funcionó y a la Academia empezaron a llegar críos de todas partes. ¿Fueron injustos con su mentor, Sócrates? No solo fueron injustos condenándole a muerte por un delito que no había cometido, lo peor es que ni siquiera le pusieron después una plaza o un parque con su nombre. Y tengo que decir que no lo mataron con cicuta. Lo intentaron, pero Sócrates era inmune a esa mierda. Hasta cuatro tazas le dieron, pero nada. Le tuvieron que matar con una reposición en bucle  de Pretty Woman.  El viejo Sócrates no aguantó más. ¿Entonces Sócrates no corrompió a menores? Algún porrillo se fumó con la juventud, no te digo que no, pero poca cosa más. Cuando le afeaban esto,  Sócrates, que era muy tolerante, decía: “deja a los chavalotes, déjalos que caminen como ellos camelen, si los chavales camelan pegarle un poquito a la lejía, o camelan pegarle un poquito a la mandanga, pues déjalos”, pero en griego, que suena mejor, claro. Esto no gustaba a los burócratas de Atenas. ¿Qué piensas de las ofertas de lanzamiento de colecciones de libros de filosofía? No lo veo mal. Pero ahora me interesa más el coleccionable de los carros de combate más emblemáticos de la Segunda Guerra Mundial, ahora a ¡escala! Llevo dos fascículos. Usted nunca ha sido muy favorable de la Democracia, un invento de su Ciudad-Estado… Atenas inventó la democracia, vale, pero en esta polis últimamente es imposible encontrar un restaurante donde no te sirvan tartar de salmón con aguacate como si fuese el cenit de la gastronomía. Una cosa por la otra. No todo iba a ser bueno. ¿Me podría mostrar cuál sería su Estado ideal? Ven, princesa, y deja a tu corazón soñar. Yo te puedo mostrar cosas maravillosas. Ven, princesa, y déjate llevar a un mundo ideal. Un mundo ideal. Un mundo en el que tú y yo podamos decidir cómo vivir sin nadie que lo impida.... Eso es de Aladdin Me ha pillado. Me encanta esa película. Robin Williams estuvo enorme dando voz al Genio de la Lámpara, y  Josema Yuste tampoco estuvo mal en su versión para España. Algo más flojo me pareció Sófocles para la versión griega. Ese mundo ideal que canta Aladdin me lleva irremediablemente a su mundo de las ideas. ¿En qué se diferencia del mundo de los sentidos? Básicamente el mundo de las ideas es igual que el mundo de los sentidos, solo que en el mundo de las ideas no te llevas un susto a final de mes con la factura de la luz. Pero llevamos varias preguntas y aún no me ha preguntado si he visto “La la land”. Iba a preguntarle por el Mito de la Caverna… ¿Y qué diferencia hay? Ayer vi esa maravilla de película. Era un cine pequeño, en la planta baja, sala 2. En la pantalla aparecían imágenes que por un momento soñé que eran la realidad. Quería que esa  fuese la vida. Bailar por las colinas de Los Ángeles. Enamorarme de Emma Stone… ¿Su amor platónico? Veo que lo va entendiendo. Al acabar la película me costó subir las escaleras. Estaba aturdido por la historia, por las coreografías, por la música... Además me atiborré de  palomitas con Coca-cola. Fue un ascenso duro. Pero al salir de la sala descubrí lo peor: la realidad. Lo que sucedía en aquella sala era una farsa. ¿Y sabe qué? Me di cuenta de que prefería aquella mentira. Volví a bajar a aquella caverna. Para ver la sesión de las diez. Y luego la nocturna... ¿Y qué planes tiene para el futuro? Aprender claqué.