@CARLOSLANGA

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Carta de Pablo a los Corintios

Carta de Pablo a los Corintios

San Pablo escribiendo su Epístolas, siglo XVI (Blaffer Fundación Colección, Houston, Texas)
San Pablo escribiendo su Epístolas, siglo XVI (Blaffer Fundación Colección, Houston, Texas) | Wikipedia

Estimados Corintios: ¿Qué pasa? ¿cómo estáis, penfriends? Sí, soy yo. Otra vez. Pablo, el cristiano anteriormente conocido como Saulo de Tarso. Recordar: Better call Saul! :P A riesgo de ser cansino os vuelvo a escribir una epístola, una misiva, una circular, un pliego… vamos, lo que viene siendo una carta de toda la vida de dios. Pero vosotros a vuestra bola, no contestéis que os vais a deslomar. ¿Qué os costaría responder alguna de las cartas? No sé, aunque fuese un “Gracias, Pablo, nos encantan tus palabras, qué caligrafía más bonita y cuidada”, o si no os gustan, algo así como “Muchas gracias, Pablo, eres muy amable, pero no queremos recibir más propaganda, por favor, bórranos de tu lista de correo”; no sé, un algo, que uno se siente muy tonto hablando a la nada. En todo caso, para ahorrarme todo este papeleo por qué no os suscribís a partir de ahora a mi nuevo canal de Youtube donde doy los mejores consejos sobre la fe cristiana y desvelo algún que otro truquillo de Jesús. El vídeo dónde muestro cómo se convierte el agua en vino lleva ya más de seis millones de visitas. ¡Recuerden darle al like! Por aquí los días se hacen muy largos. Cómo ya sabéis, aún me estoy recuperando de la caída del caballo. ¡Qué hostiazo! Tres meses de baja me dieron. Y poco me parece. Rotura de tibia y peroné, traumatismo craneoencefálico y tres vertebras jodidas. No sabéis, queridos corintios, lo complicado que es escribir estas epístolas con un collarín. Más que un santo parezco Robocop. Tengo visita con el traumatólogo en dos semanas. En fin, que pensaréis que soy un converso pesado, pero eso es que no habéis conocido a un ex fumador. El caso es que para convertir a alguien a la nueva fe creo yo que es mejor una carta (como hago yo con vosotros) que no te ciegue de pronto una luz en medio del camino, te hable desde el cielo una voz grave y te haga caer a plomo de un potro (como me pasó a mí). Es curioso, pero el caballo sigue con la fe que ya tenía, cabezón es el tío. El caso es que estando todo el día sin poder salir de casa y sin WiFi me aburro más que el tercer portero de un equipo de fútbol, así que pensé en esa canción de El Último de la Fila que dice: “A veces escribo cartas para no sentirme atado, para no aferrarme a remilgos que yo quisiera abolidos de mi vida. De mi vida. Y pinto de colores los sobres…” Y me dije, pues si a Manolo García no le importa ponerle la cabeza como un bombo a desconocidos a mí tampoco. Y, venga, a mandar postales a todo dios, que no gano para sellos. Ahora que lo pienso, queridos corintios, os he escrito decenas de cartas y es como si os conociera, pero lo cierto es que nunca nos hemos visto en persona y no sé qué aspecto tenéis. Aunque no importa, porque por las noches, cuando pienso cómo seréis, yo siempre os imagino así:

Bueno, os dejo ya tranquilos. Me gustaría hoy también decirles algo a los Filipenses, a los buenos de los Efesos y mandar un burofax a mi compañía eléctrica quejándome de la factura y el servecio. Espero que escribáis pronto. Recordad usar protección solar. Ah, y abrigaos. Siempre vuestro, Pablo. PD Disculpad si me pongo faltón en algún momento, tomo tantos relajantes musculares para los dolores de huesos debido a la caída del caballo que a veces no sé ni lo que me digo, pero se os quiere. Sois muy abrazables.

Carlos Langa
  Madrid | 27/02/2018

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