Nada puede salir mal cuando eres Gwyneth Paltrow y te personalizan una vela (o lo que sea) con el mensaje "Esta vela huele a mi chocho", y encima la vendes a 75 euros más gastos de envío. Irremediablemente, se convierte en un éxito, se agota y te haces una manta de billetes con el más absurdo de los productos. Cuando tu cuerpo es un buen reclamo, es complicado resistirte a la explotación de tu genitalia capitalista. Y hay velas y velas, que a mí la de Bertín Osborne me duró un suspiro:

 

Paltrow lleva años regentando Goop, una tienda online donde lo mismo vende vestidos y pantalones que productos magufos como joyas antiansiedad  y chicles que sustituyen algunos medicamentos, que suponen un grave atentado contra la salud pública de esas personas ingenuas y mal informadas, mujeres en su mayoría, que deciden recurrir a estos engaños empíricamente no comprobados para resolver sus problemas. Pero ahí sigue ella agotando las velas a 75 euros sin más reclamo que el lema de que huelen a su chocho y otros productos de salud carentes de base científica.

El marketing vaginal femenino es su fuerte. Entre sus pasadas genitaleces, Paltrow ha recomendado sentarse sobre una olla con agua caliente y hierbas como tratamiento para limpiar el útero y equilibrar las hormonas, y también orinar en la ducha para fortalecer el suelo pélvico. Parece increíble, pero hay quien opta por sustituir unas revisiones médicas por estos consejos delirantes de una caradura hollywoodiense que seguro recurre a su ginecóloga privada cuando tiene algún problema, y no a un barreño con el agua ardiendo, incienso y una figura de Buda mirándola mientras se sienta encima del agua, que como mucho, subirá la temperatura de su entrepierna con los vahos de la ebullición jugándose una quemadura en la vulva.

Otra de sus magufadas estrella han sido los huevo de Jade, unos huevos de piedra que, según anunciaba en su web a un precio similar al de sus velas, introducidos en la vagina potenciaban la energía sexual y el placer de las mujeres, así como el equilibrio hormonal y la regulación menstrual. En 2018 fue multada por sus afirmaciones comerciales sin validez científica. Estos huevos de Jade, también de cuarzo o de piedra volcánica obsidiana vendidos para el mismo fin y disfrazando el timo con su utilidad real para fortalecer físicamente los músculos vaginales, se encuentran en el mercado esotérico como una herramienta de empoderamiento femenino. Un timo muy en auge el de aprovecharse del feminismo para vender productos que dotan a las mujeres de energías y poderes mágicos como una Khaleesi.

Y lo peor de todo esto, es el peligro de tener a  gente influyente dando difusión a las mayores patochadas para sacarse unos billetes, y con millones de personas dándoles más validez a sus tonterías que al personal médico de cabecera o especializado en las entrepiernas.

Que cada mástil aguante su vela, que yo los empoderados huevazos de piedra de Gwyneth Paltrow no los aguanto más.