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Vacunas muy necesarias que todavía no se han inventado

Becaria pone en su sitio a los conspiradores, antivacunas, machistas, racistas y homófobos.

Imagen de archivo de vacunas

Pexels Imagen de archivo de vacunas

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A los pocos meses de iniciarse la pandemia por el último coronavirus, ya contábamos con varias vacunas desarrolladas en tiempo récord con una dedicación científica internacional nunca vista, y que gradualmente se están inoculando a la población. Sin embargo, hay males que nos acechan desde hace siglos que también podrían considerarse pandemia, y hoy los seguimos sufriendo sin ver la luz al final del túnel, más agravados que nunca y sin una solución farmacéutica para paliarlos.

Vacuna contra las conspiraciones

Está muy bien informarse, tratar de buscar la verdad sobre la vida, la salud y el universo, es lo mínimo que todo el mundo deberíamos hacer. El problema radica en quien se empeña en formarse una opinión leyendo a medios paralelos a lo científico, canales de Telegram de magufos, terraplanistas, chamanes y marionetas hippies con sus hilos manejados por filonazis, canales de Youtube de curanderos desequilibrados mentales que te recomiendan beber chupitos de lejía para matar un virus que a la vez niegan su existencia, esotéricos que lo mismo te hablan de chemtrails, las caras de Bélmez o te leen el futuro en las arrugas del ano, e incluso gente con formación médica, unos jubilados, otros trastornados y otros con intereses ocultos desconocidos, que difunden bulos que suponen una amenaza a la salud pública de su rebaño "buscador de la verdad que no verás en los medios", "miedos de información" como ellos los llaman. La realidad es que viven acojonados.

Vacuna contra los antivacunas

Tarados siempre ha habido. El problema que surge ahora es que con un móvil en la mano y una conexión a Internet, propia o robada, con un módem flojito o 5G, este medio que sabe todo de ti desde el primer minuto en el que te metes en Google y te pones a buscar tus cosas, te instalas aplicaciones y vas aceptando las sábanas de cesión de tus datos para, en el mejor de los casos, mostrarte publicidad acorde a tus intereses, hay quien piensa que con las vacunas nos van a inocular microchips para controlarnos, y lo cuenta en sus redes sociales, se hace viral, se van sumando adeptos a sus ideas sin pies ni cabeza, algún famoso con problemas mentales afectado por el consumo de drogas o con alguna clara avería social lo difunde y ya la tenemos liada y con una nueva secta montada. Pobres. Debemos darles un picotazo ya sin que se enteren para desprogramarlos.

Vacuna contra el machismo, racismo y homofobia/lgtbifobia

Esta vacuna de triple acción terminaría con un mal múltiple que acecha siempre en conjunto: el del machirulo, también machirula, una especie en boga, que trata a las mujeres como a un pañuelo de usar y tirar, a los extranjeros como escoria por haber nacido en otro país o tener la piel de otro color, a los homosexuales como depravados contra natura y a los transexuales y transgénero como errores biológicos sin derecho a realizarse como personas. Su refranero se basa en: "¿Y el Día del Hombre para cuándo?", cada vez con más mujeres adeptas que la repiten como loros, también "Los negros y esa gentuza a su puta casa, que nos vienen a joder el trabajo/a mamar ayudas" y "Por el culo ni el pelo de una gamba". Estos hombres y mujeres son legión, valga la redundancia, y merecen esta vacuna por su bien, pero sobre todo, por quienes nos toca aguantarlos y sufrirlos. Y, llegados a este punto, a ver si el pinchazo más eficaz ya está desarrollado, que sería informarse, y les estamos inoculando mal el microchip del sentido común, pues la única vacuna válida que existe contra la idiocia es documentarte y callarte mientras no sabes.

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