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Tribus de gimnasio: De "los narcisos" a "los reyes del tupper"

Becaria analiza qué tipo de tribus son las más habituales en los gimnasios.

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  Madrid | 28/05/2019
Haciendo fuerza
Haciendo fuerza | Pixabay

Ir al gimnasio es un deporte de riesgo para la salud mental, y eso no hay entrenador olímpico ni médico que lo valore. Estos antros de las pesas y las clases monitorizadas proliferan por las calles como tiendas de cigarrillos electrónicos, y el tiempo dirá si al final acaban cerrando la mitad o sobreviven sus cimientos a los mamporrazos de las mancuernas cayendo en el suelo.

Los cuerpos fit están más de moda que nunca, y si no vas al gimnasio, dependiendo de los círculos por los que te muevas, corres el riesgo de ser excluido o vetada de muchos grupos sociales. Hay que ir al gym, aunque seas un flojo y fiel a la ley del mínimo esfuerzo. Aunque lo único por lo que sudes sea para elegir el modelito para ir a practicar el postureo entre máquinas o clases de Zumba, sin acertar dónde tienes el brazo izquierdo y la pierna derecha. Pero lo importante es ir y, sobre todo, que te vean, ¡aunque no te sirva para nada!

¿Qué tipo de tribus son las más habituales en los gimnasios?

1. Los narcisos.

Son esos que gritan como si los estuviesen matando, que no sabes si están haciendo pesas o los están degollando como a cochinos en un matadero. Otra característica distintiva es que, entre ejercicio y ejercicio, cogen oxígeno observando la bola de sus brazos o contrayendo sus pectorales ante el espejo. Nunca los verás ejercitando las piernas y los identificarás por su característica forma de curasán. Se aman y no pueden ser más ridículos.

2. Las postureo.

Esta tribu gimnástica gusta mucho de seleccionar una gama de lycras coloridas, con estampados animal print y camisetas con mensajes de autoayuda fitness. Llevan años yendo a las máquinas y a la primera fila de las clases con coreografías de Eurovisión, pero todavía están aprendiendo a estirar los gemelos. Van a lucirse. Les gusta pasear sin ningún destino concreto para que las vean y aparentar que son inalcanzables. Donde más tiempo echan es en el vestuario duchándose, que ya va el agua incluido en la cuota, y secándose el pelo. No se pierden las cenas de levantamiento de cachopo del gym, aunque luego todo son dramas por la ingesta calórica. Llevan una foto del monitor guapo de Kick Boxing en el libro de familia y etiquetan las redes sociales del gimnasio en sus fotos en mallas. No hay día que no suban varias stories en Instagram luciendo genética en el photocall de las bicis estáticas, y si un día no van, tiran de archivo.

3. Las parejas.

No hay muchas, pero son como siamenes en sus rutinas de ejercicios en la sala y se van turnando las máquinas para que no se las quite nadie. Fichan todos los días, hacen lo mismo aunque tengan ritmos y objetivos diferentes, se cuentan las repeticiones, se insuflan fuerzas como dos coachs del esfuerzo compartido y hasta padecen las mismas lesiones. Al fisioterapeuta también van juntos. Los sábados y domingos doblan jornada y todo el equipo del gimnasio sabe sus nombres. Unidos en la elíptica y en la enfermedad.

4. Los entrenadores personales amateur.

En el 99% de los casos, son hombres. Corrigen a todos los demás menos a ellos mismos: que si posturas, repeticiones, funcionamiento de máquinas, etc. Tienden a involucrarse más en las chicas de forma aparentemente altruista, pero tuercen el morro si te ayudan varias veces y no sucumbes a sus encantos. Se creen dueños del gimnasio, pero ni Mari Pili la de recepción les hace caso. Una historia triste.

5. Los reyes del tupper.

Suelen ser los mismos que "los narcisos". Da igual el día y la hora a la que vayas al gimnasio, allí están siempre ellos disfrutando en horario tarifa plana, entre máquinas y tuppers de arroz blanco en la zona bar, donde no faltan máquinas de vending, mesas, un microondas con todo el cristal salpicado y una báscula digital para pesar el pollo cocido. Menos mal que el arroz blanco lo llevan pesado de casa y sin salsa. Si pueden, tampoco dejan pasar la oportunidad para tomarse unos batidos de proteínas en los vestuarios mientras están de charla con otros profesionales del músculo con las calorías claras. Los afiliados a esta tribu del tupper suelen estar ciclados o en proceso de estarlo, visten camisetas de tirantes, no se secan el sudor para resaltar con el brillo en su piel y siempre llevan la misma toalla: la que han comprado media docena de veces con el nombre del gimnasio. Les hacen publicidad pagando.

6. Los buscamigos.

Son el alma del sarao gimnástico. Lo que menos les interesa es hacer deporte, todo el esfuerzo lo depositan en hablar con unas y otros. Aunque cuando se involucran en las clases, son muy participativos y vocean con la toalla atada en la frente para dar el cante y aparentar un esfuerzo que no es tal. Los buscamigos se encargan de llevar la lista de los apuntados a las cenas del gym, un duro trabajo que realizan con gusto y reconocimiento. Son colegas de todos los monitores de Spinning, las instructoras de Body Pump, la gente de recepción y el mecánico de las bicis y siempre les sugieren mejoras a las que no hacen el más mínimo caso. Envían solicitudes de amistad a todo lo que se menea, instructores o clientes, pero nadie les acepta, o les restringen las publicaciones. Son fans destacados en la página de Facebook corporativa. Están siempre abiertos al ligoteo y al amor, pero no se enfadan si se tropiezan contra unas calabazas: si se caen, se vuelven a levantar.

Clasificación basada en mis experiencias y observaciones en gimnasios.

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