El asunto de la infidelidad, el famoso acto de “poner los cuernos”, cada cual lo puede entender de una manera. Aquí la cuestión es qué acuerdos tiene cada persona con su pareja y si los cumple o no. Hay quien no entiende de cuernos porque mantiene una relación liberal que no da importancia a las cornúpetas entendidas como tener sexo con otra persona; va a su aire y no exige explicaciones que considera banales, pero las parejas más tradicionales sufren mucho con estos asuntos de la exclusividad sexual incumplida. Mentir es feo y allá cada cual con su conciencia, pero también es verdad que reprimirse las ganas por algo no es sano, y que follar a escondidas de tu pareja tampoco va a ninguna parte, que luego te lavas y ahí no ha pasado nada. También hay quien considera infidelidad que la pareja vea porno o se masturbe. Pero esos trastornos mentales no son lo que nos atañe en esta ocasión.

Estas son algunas situaciones de infidelidad típicas cuando surgen las ganas de follar fuera de casa. No está la vida para desperdiciar oportunidades:

Infidelidad esporádica

Este tipo de infidelidad se da cuando follas o tu pareja folla "fuera de casa" para desahogar y luego, si te he visto no me acuerdo. No cunde, pero alimenta. Es como una polución nocturna, aunque menos involuntaria. En el fondo, muchas de estas personas no dan importancia a la infidelidad, son liberales y no lo saben, pero no se atreven a plantearlo en pareja y compartir sus relaciones extra maritales por miedo al rechazo. El sexo no tiene nada que ver con el amor, y aunque alternen variado con personas sin mucho más vínculo que el intercambio de placer y fluidos, el amor por su pareja es su prioridad. Este tipo de cornamenta está a la orden del día. O de la noche, según surja.

Infidelidad con amantes fijos

Aquí ya huele a cuernos quemados. Normalmente se dan en personas con una relación aparentemente feliz y sana, o eso creen ellos, pero la parte corneadora vive una relación secreta paralela con una tercera persona. Puede ser con alguien del trabajo, de la comunidad de vecinos o alguna estrella de las redes sociales que le motiva mucho más que su relación estable porque aunque hay amor, el aburrimiento de la rutina pesa mucho más. Esto suele generar conflictos existenciales cuando te enamoras o tu amante te pide de rodillas el divorcio para que te vayas con él o con ella. Casi nunca suele llegar a buen puerto, pero fue bonito mientras duró.

Infidelidad con una persona de tu mismo sexo

Llegas a un punto en la vida en el que te das cuenta de que, aunque quieres a tu pareja y te aterra eso de poner los cuernos porque te parece una violación horrible a la fidelidad y honestidad, te lías a escondidas con una persona de tu mismo sexo. Tenías curiosidad, se presentó la ocasión o la buscaste en alguna aplicación del ligoteo homoerótico, y ya no quieres otra cosa. Puede darse que hasta dejes tu relación estable para blanquear tu moral y disfrutar de tu nuevo camino sexual por explorar. Tu ex pareja te borra de todas las redes sociales, te banea de la vida y elimina de Instagram todas las fotos de amor idílico donde salía contigo, pero lo importante es hacer el menor daño posible y tener claro que nada es para siempre. Cada cual es el community manager de su vida, que tu ex haga lo que quiera con las fotos.

Infidelidad por redes sociales

El mundo virtual de los likes, los retweets, los DMs y los mensajes privados por Facebook Messenger, es un campo muy propicio para incentivar estos rotos para muchos descosidos, o alicientes para aquellos que pensaban que nunca pondrían los cuernos a su pareja. Pobres ilusos. La carne es débil y la erótica digital puede desconfigurar muchos relojes hormonales. Estos cuernos pueden despertar sentimientos tan irreales como los filtros de Instagram, pero aquí hemos venido a jugar hasta nueva actualización de la aplicación por propia seguridad. Se dan todos los desarrollos posibles: relaciones esporádicas, sexo habitual mezclado con sentimientos y muchas mentiras en triángulo hasta donde el algoritmo aguante.

Infidelidad cuando la pareja ya está rota

Son estas parejas rotas que siguen viviendo juntas, más como compañeros de piso y encajados en la convención social, pero que cada cual va a su rollo, no se deben explicaciones y se preocupa más por ello la sociedad que ellos mismos. Son el tipo de infidelidad más graciosa, porque aunque oficialmente no sean pareja, siguen teniendo sentimiento de culpabilidad cuando están con otra persona. Cada sábado de cada mes van juntos a Ikea, ven juntos Gran Hermano, siguen yendo de vacaciones en familia, cenan en restaurantes fast food de franquicia de centro comercial con sus niños y no se plantean separarse por la buena convivencia con los hijos y el aparentar lo que no es en las cenas de Navidad. Su estatus socioeconómico parece espectacular. Cambiaron los geles de placer de la mesita de noche por libros filosóficos, pero ni ellos mismos saben si son infieles o no, porque se quieren a su manera, pero no se tocan ni con un palo. Comparten la crianza de sus hijos y la hipoteca, pero han pasado a la friendzone. Son amigos y, con sus limitaciones espaciales y temporales, follan a su aire lo que pueden, unas dos veces cada tres años.