Pocas cosas hay más tóxicas sin tocarlas que un tío enamorado o que crea estarlo y que deje de tratar a sus amigas o conocidas como siempre, por el simple hecho de ser personas del mismo género que su pareja, si con los amigos nada cambia. ¿Por qué esta segregación mental? ¿En realidad no era tan amigo? ¿Eras una ficha más en el juego de testeos genitales de sus fantasías? ¿Sus problemas de inseguridad mental y falta de personalidad le han hecho mella? De decepcionarse también se sale, pero hay algunos averiados que tienen difícil arreglo:

El que ya solo te habla de lo enamorado que está

Es monotema. Ya solo te cuenta cuánto amor siente y cuánto llena su vida la nueva chica. Es una especie de Bustamente, pero sin cantar. Da el cante y ya está. Su enamoramiento no es un mero dato informativo, sino que parece querer marcar terreno para que no crezca más hierba. Que ella note en el ambiente vibrar que no hay nadie más en su vida y que es verdaderamente especial; él siempre vivió las relaciones poniendo los cuernos, le quedó un trauma y con esta chica debe hacerlo diferente. Tu amigo ya nunca quiere quedar a tomar nada ni hacer planes alternativos porque siempre tiene plan con su María de las Virtudes. La realidad es que aburre a las piedras y va a morir solo.

De pajillero a voces a onanista silencioso

En la amistad ya era un poco muermo, pero ahora que lleva día y medio de relación con una chica, mucho más. No te borra de las redes sociales, pero deja de comentarte, o si te dice algo es muy aséptico. Es como si hubiese sufrido un cortocircuito en su cabeza y ya no pensase igual, y cuando te escribe se cree redactor del BOE. Evita todo tipo de contacto intelectual o sexual porque sigue queriendo sexo contigo y te ve como un peligro prohibido. Un salido que de repente se convierte en ameba con forma de bola de Navidad. Fue bonito mientras duró y decides cambiar de acera si lo detectas a menos de 500 metros.

Enamorado y fiel en público, picaflores en la intimidad

No os conocéis de nada, pero lo tienes en todas las redes sociales y puede que con más de una identidad. Parecía normal hasta que apareció Julieta. Lo sabes todo de su chica desde que ya no es ese amigo virtual soltero en tu zona. Va de enamoradísimo de cara a la galería y a ti te mete ficha por privado. Te envía fotos marcando el forro de los bíceps o sin camiseta en el baño del gimnasio, y sigue picando flores en toda la red, pero en las publicaciones hace como que solo hay un amor en su vida. Se puso en su perfil la coletilla de "En una relación con Luisa Fernanda Rivero" al tercer día de noviazgo. Está muy enamorado, sobre todo de sí mismo, pero necesita alternar sin que se note mucho, aunque lo salido que está sea imposible de disimular. Este tipo de tíos son legión y se creen que con sus cuernos psicológicos han inventado el poliamor. A ti nunca te interesó, pero parecía majo para intercambiar videojuegos de Super Mario Bros.

El que te elimina de redes sociales por los celos de ella

Este espécimen que creías tu amigo, de gintonic los sábados y Facebook Messenger los domingos, te borra de todas las redes sociales coincidiendo con que se ha echado novia. A los tres meses, cuando ella ya lo ha dejado por otro tuitstar que escribe poemas o algún concejal muy influyente en su perfil personal de Facebook, él vuelve a seguirte y a darte explicaciones. Te confiesa lo bien que le caes, pero que su ex era muy celosa y le parecía mal que te siguiera y te pusiera likes y comentarios. Y te cuenta, para tu consuelo, que te leía desde una lista de Twitter o te seguía desde un perfil B que su novia desconocía, y que se compró tu libro en secreto y lo leyó en dos noches a escondidas durante la relación. Un pegote de plastilina en el amor, pero un ex colega con muy buen gusto literario.

Qué complicado es el amor cuando crees que eres correspondido.