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Sitios cutres en la primera cita

La becaria nos cuenta los sitios que no debemos elegir en una primera cita.

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Pixabay Cita

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«¿Para qué habré salido de casa?», te preguntas después de quedar con esa tuitera o ese desconocido de Tinder que te ha enviado un corazón a menos de cinco kilómetros de distancia, y con quien has quedado para tomar algo o directamente para follar en un sitio que, por cutre, ha estropeado toda la magia. Es cierto que lo más importante para que algo funcione es la conexión con la otra persona, pero hasta cierto punto, que somos humanos y no seres de luz. Y no hay remedio, una vez que te pasa sabes que volverás a tropezar con la misma piedra y caerás en otro sitio aún peor:

Bares con tufo a incienso

No es tu culpa, tampoco suya, habéis quedado a la aventura y después de mil vueltas decidís entrar en la menos mala opción: un bar oscuro con Budas de todos los tamaños, elefantes con varias trompas y, lo peor, un hedor a incienso que resucitaría a Tutankamón. Estos antros los carga el diablo y no hay manera de poder entablar una conversación sin que poco a poco te vayan drogando esos olores y la sustancia desconocida con jengibre picado que te han tirado en una tetera. Nada fluye más que tu sentido de la orientación para salir corriendo a buscar a un cura que te haga la extremaunción.

Follar en su coche

El Tinder te ha pitado con un match muy interesante: un señor de 42 años muy interesante, actor jubilado de escenas de riesgo para películas de Antena3 y a medio metro de tu casa. Por supuesto, quedáis, tomáis unos tragos de ginebra y todo fluye tan guapamente, que os vais a follar. Tú no te fías de llevarlo a casa por si luego no se despega de las sábanas, y su opción de persona adulta y madura es el coche. El alcohol te hace no darle excesiva importancia, accedes, y una vez llegado el momento, él se para diez minutos para colocar en el maletero una silla infantil, bolsas de chucherías y unos libros del Capitán Calzoncillos. Entre maniobra y maniobra, la cosa se enfría y le dices que te acaban de avisar del periódico en el que trabajas para cubrir un escape de gas en un edificio de tu ciudad. Todo mentira, por supuesto, pero sales corriendo. Ya nada puede ir a peor.

Hotel cutre pagado por la empresa

Edu de Torrelodones, ingeniero de caminos, canales y puertos, un tuitero muy majo con el que llevas siete años hablando por DM, va a tu ciudad a hacer unas ñapas para la empresa y te invita a tomar un café con sacarina que se alarga hasta las 12h de la noche. Te invita a alargarla un par de horas más tomando unos refrescos del minibar, un plan muy atractivo como excusa para realizar el acto de la cópula, y acabas en un hotel cutre de película setentera sobre narcotraficantes napolitanos. El tío te gustaba, pero qué culpa tienes tú si ante semejante panorama arquitectónico, decorativo y con una lámpara gigante mal colgada que se mueve sola, te acaba dando bajón. Block and report.

Plan musical: conciertazo de Taburete

Esa persona tan maja que lleva una semana en tu lista de contactos de Facebook y quien parece que ya es tu amiga de toda la vida, te propone el mejor plan de tu existencia: una cita musical a ciegas. Aceptas, por supuesto, aquí hemos venido a jugar. Tú te esperas un concierto tributo a Iron Maiden o Freddie Mercury, pero acaba siendo mucho peor: una actuación de Taburete subvencionada por el ayuntamiento y gestionada por NNGG. Aprovechas el estribillo «Mi sobredosis siempre serán tus piernas, que beben del metal que hay en tus venas…» para añadir «un placer haberte conocido, a ver si ya para lo demás otro día» y salir por patas.

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