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Rituales raros: mujeres que se meten ajos en la vagina

Mujeres que se introducen ajos en la vagina también con fines esotéricos y medicinales.

Ajo

Pixabay Ajo

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El mundo del esoterismo, de las terapias naturales, de lo magufo en general, no conoce límites. Cuando creías que lo conocías todo en ungüentos con hierbas sin respaldo científico, homeopatía, lectura de las líneas de las manos o el ano, o técnicas espirituales como abrazar árboles para conectar con la naturaleza, vienen unas mujeres que se introducen ajos en la vagina también con fines esotéricos y medicinales, y rompen tus esquemas. Vayamos por partes.

El ritual del ajo

Existe un llamado "ritual del ajo", un loco rito esotérico que consiste en meterse un ajo en la vagina para purificar el útero, para limpiar las "energías negativas" alojadas en el interior durante el sexo a lo largo de la vida, tanto por las parejas como las heredadas de las madres y las abuelas. Sí, tal cual lees. Según esto, venimos a la vida con el útero más rayado que un cuadro de Kandinsky.

El ritual consiste en coger una cabeza de ajos (unas dicen que tiene que ser hembra, otras dicen que macho, otras dicen que ecológico, no hay mucho consenso en su sexo ni naturaleza) y, en luna llena, hacer una especie de ceremonial meditando sobre tus intenciones, en lo que quieras conseguir con el ajo: sentirte limpia, mejorar la relación con tu novio o la parida que se te ocurra según tus problemas psicológicos. Sobra decir que hacer esto es incompatible con estar sana de la cabeza. Según el rito, cuando haya luna nueva, debes introducirte un diente de ajo para esa “purificación interior”, esperar a que salga solo e interpretar su color. Si por un casual no aguanta un mínimo de tres días, debes introducirte otro diente de ajo, de ahí lo de haber ritualizado con una cabeza entera. El colectivo de ajeros se tiene que estar frotando las manos. Todo este ritual delirante dura tres meses. Hay que repetir la operación con cada luna llena para que la purificación sea correcta, y está prohibido mantener relaciones sexuales con penetración para no estropear la limpieza energética del segundo chackra, ese epicentro imaginario oriental de la sexualidad.

Las mujeres que llevan a cabo esta magufada, tienen grupos específicos de WhatsApp, Telegram y Facebook, y se acompañan a sí mismas, lo que viene siendo enviarse mensajes y enseñarse fotos de los ajos unas a otras después de habitar en sus vaginas. A continuación compartiré alguno de sus mensajes en grupos de Facebook sin desvelar su autoría: «Intencionas los ajos en luna llena y en cada luna nueva siguiente. Yo personalmente les hablo para conectarme con ellos y con su energía». «Tienes que predisponerte emocionalmente para conectar tu mente y bendecir el ajo».

Si eres una persona normal, lo que estarás pensando es que esta movida de meterte un ajo como quien se mete un juguete sexual esterilizado, no puede ser muy sano. Un ajo es una hortaliza que nace de la tierra y, por su naturaleza, no está exento de bacterias. Pues estas chicas tienen un código de colores y, según con el que salga de sus vaginas, interpretan que se ha limpiado su linaje femenino si es morado, que se han sanado sus relaciones actuales si es rosado o el corazón si sale verde. Lo más lógico es pensar que han pillado una infección vaginal como un caballo. Dan picores con tan solo pensarlo.

Tufo íntimo a ajo

En el comentado grupo de Facebook dedicado al ritual del ajo, consulta una chica: «Hola, una pregunta, ¿es normal que hacer el ritual genere mal olor?», y recibe como respuesta: «Es normal que huelas y apestes a ajo y que tu olor se modifique, es bastante común». Vaya, qué sorpresa. Y dice otra: «Si vas a usar las medicinas ancestrales, debes confiar en ellas. No dejes que la ansiedad se apodere de tu proceso, confía en el ajo, estate muy atenta a todos los cambios que observes en el proceso […]. Es normal que la orina salga con olor a ajo o incluso que tu boca sepa a ajo, no te asustes aquí estamos para escucharnos y sanar juntas […]. Intenta meditar o hacer ejercicios de respiración para aclarar tu mente».

La meditación y el mindfulness, la cura de todos los males

Comenta otra usuaria del ritual sanador del ajo: «Hice meditaciones en las que contactas con el útero y el corazón, la tierra y el cielo. Yo lo que hacía era cada día regalarme unos minutos para simplemente respirar y conectar con el ajo, sentir su poder de sanación y enviarlo como una ola por todo mi cuerpo. Sentir mis raíces que se sumergen en la tierra y desde estas, sube una energía roja, del fuego del centro de la tierra, que se conecta a mi útero y se extiende por todo el cuerpo. Después imagino unas ramas que se elevan al cielo y me llenan de una energía azul, de la fuente del centro del universo, que se conecta a mi corazón y llena mi cuerpo, mezclándose con la energía roja y tiñéndome de la energía violeta, unión de ambas, lo que soy, canal, humano, hija de cielo y tierra, conexión útero - corazón». Si has llegado a leer hasta este arrebato de psicodelia, enajenación mental y hediondez espiritual, saca tus propias conclusiones y acertarás.

Y, para finalizar, lo que comentan hacer algunas mujeres cuando caen sus ajos del viaducto vaginal, es plantarlos. ¿Para qué?: «Mi primer ajo lo enterré en una macetica y si prende lo voy a trasplantar más adelante entregándolo a la tierra para que también me ayude a limpiar esa energía que estoy sanando».

Otra chifladura: ajo para curar las infecciones vaginales

Entre esoterismos y como terapia natural nos movemos con esto del ajo. Sin tener nada que ver con el ritual narrado, existe una terapia de las medicinas alternativas consistente en meterte un ajo para curar la candidiasis. Sí, para qué van a recurrir a la medicina de verdad. Comenta otra chica del grupo de Facebook de los ajos: «Un día leí que era bueno y efectivo ponerse un diente de ajo en la vagina para la infección. Al principio no me animaba, me daba mucho miedo, pero tanta era mi desesperación que lo hice casi tal cual como lo explican en este grupo. Les cuento que me curé. ¡Adiós infecciones! Luego me hice los estudios correspondientes y estaba sana. Yo sí creo en el ajo y su poder curativo».

Estas señoras leyeron por algún sitio que el ajo es un "antibiótico natural” en lugar de que tiene algunas propiedades antibióticas, y ya han creído que meterse un ajo les iba a curar los efluvios infecciosos de la vagina. Un ajo no tiene la concentración necesaria de un medicamento y con eso se han quedado, potenciando aún más la posibilidad de pillar una infección peor con las propias bacterias del ajo. Y, para culminar, lo mejor es que aseguran que se curaron, el típico: "Pues a mí me funciona" de quienes consumen homeopatía.

En definitiva, quien decide tratarse una infección con ajo, tiene dos problemas; uno ginecológico y otro psicológico

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