He estado hablando con personas no solteras sobre cómo llevan el encierro en cuanto al amor y al sexo se refiere, y me han contado sus vivencias en soledad y lejos de sus parejas, y otras circunstancias aún más especiales, en esta situación de privación social que nos ha tocado vivir. Existen tantos dramas y alivios como encierros, y estos son sus testimonios. Algunas de las identidades han sido modificadas por cuestiones de privacidad.

Ruptura durante el confinamiento: "Solo, completamente solo"

Hay quien el encierro le está sirviendo para reflexionar profundamente sobre sus relaciones sentimentales. Arnaldo de Avilés (Asturias) me cuenta que en la segunda semana de confinamiento, solo en su casa, ha decidido romper con su pareja, con la que las cosas ya no iban especialmente bien. «Somos mundos jodidamente diferentes, y la cuarentena lo ha acentuado todo. Acabo de decirle que no tiene sentido continuar», me explica entre consternado y desahogado. Ahora sigue igual de solo físicamente, «solo, completamente solo», como me ha insistido, pero se siente emocionalmente más libre al haberse liberado de las cadenas de una relación estéril y hace más llevadera la situación masturbándose sin compañía y con la conciencia tranquila en su habitación: una ruptura acertada en mitad de una dramática pandemia.

Confinados lejos: más comunicación y menos sexo

A Patri de Madrid le ha pillado el estado de alarma haciendo el camino de Santiago sola y casi sin enterarse de lo que estaba sucediendo. Ahora está pasando la cuarentena en casa de una amiga en Asturias y lejos de su pareja, con quien mantiene una relación no monógama. Él, que a su vez también mantiene otra relación paralela, está confinado con sus padres. Según me cuenta Patri, esta situación de encierro cada uno por su lado les ha llevado a fortalecer la relación. «Lo bueno de este estado es que la comunicación es mucho más intensa, más sincera si cabe y menos banal. Si ya era importante para nosotros los cuidados, ahora se han multiplicado de una manera natural, lo que está haciendo que nuestra relación se afiance día a día». Si bien la parte emocional está siendo su fuerte, Patri comenta que «el cuerpo pide mimos y caricias, o buen cachete en el culo», pero en cuanto a lo sexual no van más allá de recrearse en situaciones vividas o en fantasías sobre lo que harán cuando se vuelvan a ver. «No estamos utilizando ninguna herramienta digital a parte de nuestras voces a través del teléfono o las palabras escritas en WhatsApp».

Mudanza interrumpida por el estado de alarma: "Confinado con mi ex mujer"

Quizás sea una de las peores cuarentenas que, sentimentalmente hablando, pueda estar viviendo alguien. Álvaro de Madrid me cuenta que el estado de alarma le ha pillado mudándose de casa de su ex pareja, de la que se acaba de separar, y han tenido que prolongar su relación como compañeros de piso hasta que la pandemia por el coronavirus desaparezca. «Duermo en un salón lleno de cajas porque tenía una biblioteca como la de Alejandría, y que cuando ya me disponía a largarme con viento fresco, ¡zas!, la pandemia apareció en nuestras vidas. Entonces hubo que replantear todo». También me comenta que, aunque entre ellos hay buena relación, el autoplacer en el baño está siendo un potente recurso para su equilibrio físico y mental. A partir de ahora, cuando creas que ya nada puede ir a peor en tu vida, piensa en Álvaro y su ex, confinados juntos por una pandemia.

Sexting con su novia e infidelidad virtual para sobrellevar la cuarentena

A Diego de El Bierzo (León) le ha tocado vivir la cuarentena solo, lejos de su novia con la que mantiene una relación estable de años, y sobrelleva esta situación hablando con ella por teléfono y Whatsapp: «Echo de menos a mi novia y tenemos sexo por teléfono y por Whatsapp enviándonos fotos y videos, pero la verdad es que, aunque la quiero mucho, no es lo mismo y prefiero el sexo virtual con desconocidas, me da más morbo», me comenta Diego sobre su estado sentimental y sexual con su novia lejos y él en casa más solo que la una, aunque despreocupado. «La diferencia es que las desconocidas me ponen más que ella para esto del sexo virtual, aunque reconozco que los primeros días de estado de alarma, no tenía muchas ganas de masturbarme con nadie, ahora ya comienzo a remontar fuerte». Una historia de amor y sexo con muchos frentes, y un único destino: su mano. Hasta que la cuarentena devuelva todo a su cauce.