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Hasta el coño de la regla: cosas insoportables en estos días

Becaria habla sin pelos en la lengua sobre la menstruación y el sexo.

Campo de amapolas

PIxabay Campo de amapolas

En resumen

  • Eres una exagerada
  • Comparación y pensamiento mágico
  • Hazte una paja
  • Semana internacional de las mamadas

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La menstruación es un suplicio. Te tiras varios días al mes con un festival de hormonas en los que se desbarajustan emociones y sensaciones, y el bienestar es más ciencia ficción que realidad. Exceptuando casos contados en los que la regla pasa como un visto y no visto, a muchas nos deja dobladas, sin ganas de comer, incapacitadas para trabajar y casi para vivir, mientras el dolor abdominal y general persiste, y a duras penas intentas rebajar con drogas antiinflamatorias. Dismenorrea lo llaman, una denominación demasiado bonita para lo que significa. Si este mal lo padecieran los hombres, tengo claro que hace siglos ya hubiesen investigado y encontrado tratamientos acordes para fulminar las molestias de cada diagnóstico, pero sientes viajar a la Edad Media cuando en una consulta expones tu problemas y te "recetan" poner calor en la zona, y con un poco de suerte científica te mandan comprar pastillas, casi al azar, como quien mata mosquitos a cañonazos. El entorno social tampoco es que ayude mucho y, generalmente, contribuye a que tus días de regla sean aún más insoportables.

Eres una exagerada

Estás en la oficina de mal humor y aprovechan para recordarte que "cómo se te nota que tienes la regla" o "parece que te estés muriendo", porque por sus cabezas no ha pasado que quizás deberías estar en casa y ellos en el cuerno. A los jefes no les va bien que tengas la regla con dolor, eres poco productiva y, lo que es peor, fértil, puedes quedarte embarazada y dejarles el marrón sobre la mesa varios meses por la baja.

Comparación y pensamiento mágico

Peor que mal es cuando le cuentas a tu amigo Manolo cómo te sientes y él, con toda su buena e ignorante intención, se pone a hablarte del dolor de su lesión de menisco para consolarte a modo de comparación. Prefieres que se calle porque tu dolor menstrual no es una lesión, un accidente ni una enfermedad. Y ya ni hablar de cuando lo remata recurriendo al pensamiento mágico de que "el dolor está en tu cabeza, no lo pienses y verás cómo desaparece". No seas Manolo y vete.

Hazte una paja

No, cuando estás a punto de llorar por un dolor insoportable, mareos y/o vómitos, hacerte una paja no es la mejor idea. Masturbarte o follar sí sirven como "antiinflamatorio", básicamente, cuando y porque te apetece; cuando tienes una molestia leve que no te incapacita para pensar, sentir placer ni te desgana. Con dolor, nada de esto es posible. Manolo, nunca digas a tu amiga dolorida que se cure el dolor menstrual con una paja.

Semana internacional de las mamadas

Tampoco, Manolo. Tener la regla no significa que sea la semana Internacional de las mamadas. La menstruación no incapacita para follar si se cumple el único requisito necesario: que a ambas partes les apetezca. Si la regla no duele y hay ganas, no hay por qué limitar el contacto sexual a una mamada, en ese placer en una única dirección: la de sus cojones porque, al parecer, la regla mancha. Manolo, siempre puedes quedarte en casa haciéndote tú solo una paja.

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